domingo, 27 de junio de 2010

Anne


A lo largo de su vida, muchos hombres se le acercaron y le dijeron la verdad: ella fue la primera mujer que habían deseado.
Anne Bancroft nunca supo bien qué pensar de ese halago. Siempre dijo que ser la Señora Robinson para toda una generación era una enorme responsabilidad.


Niña del Actors Studio, Anne llegó a Hollywood a mediados de los cincuenta.


Su buena formación interpretativa chocó inmediatamente con los ínfimos papeles que se le ofrecían.
El todavía vigente sistema de estudios nunca supo bien qué hacer con ella, y la Bancroft volvió a Nueva York.
Broadway la esperaba con los brazos abiertos.


Allí fue donde interpretó a Anna Sullivan, la excéntrica profesora irlandesa de "The Miracle Worker".
La obra se basaba en la emocionante historia de Helen Keller, la niña sordociega que aprendió a comunicarse con el mundo gracias a Anna Sullivan.


Anne Bancroft ganó el Tony por su interpretación y, poco después, repetía el papel en la brillantísima traslación cinematográfica.


Su hipnotizante interpretación de la absorbida maestra, que recuerda su triste infancia mientras enseña a Helen Keller, le hizo ganar un merecido Oscar.


La reputación de actriz a tener en cuenta por la industria del cine quedó validada con la estatuilla.
Pero todavía le restaba por demostrar que era la más valiente de todas.


Cuando la mitad de las mujeres de Hollywood rechazaron el papel de la Señora Robinson, Anne dijo que sí a "El Graduado", la película más escandalosa de su época.


"¿Está usted tratando de seducirme?", preguntaba Dustin Hoffman, el joven muchacho que contempla estupefacto los insinuantes avances de una amiga de sus padres.


En la vida real, Anne sólo era cinco años mayor que Hoffman; en la ficción, quedó inmortalizada como la mujer madura más sexy del mundo, deseo inevitable de tantos chicos virginales.


Pero la Señora Robinson también se mostraba cínica y depredadora, fruto indiscutible de la hastiada burguesía norteamericana.


Si "El Graduado" la hizo mito, también ensombreció decididamente todo lo que vino después.
Sin embargo, ella se lo tomó con humor.
Y, así, se casaba con el humorista. Es decir, Mel Brooks.


Desde mediados de los sesenta hasta el final de sus días, Anne fue la queridísima esposa del polifacético creador de "El Jovencito Frankenstein" y "Blazing Saddles".


La Bancroft intervino en gran número de proyectos auspiciados por su marido, mientras otras películas se espaciaban.
No obstante, siempre fue aclamada en todas sus aventuras interpretativas.
En 1980, coqueteaba con la dirección en "Fatso".


En los noventa, le encontraba el gusto a trabajar más regularmente y se asentaba como secundaria en Hollywood.
Durante esta última fase, su papel más espectacular fue, por supuesto, la Señorita Dinsmoor del Paraiso Perduto, en el retuneo de "Grandes Esperanzas".


En 2005, el cáncer acababa con ella, dejando viudo a Mel Brooks y al mundo del cine.


Su espabilado hijo, Max Brooks, es guionista del "Saturday Night Live", y ahora publica unas novelas divertidísimas, donde nos lo cuenta todo sobre el advenimiento de la "Guerra Mundial Zombie".
A veces, la gloria es hereditaria y muy contagiosa.

2 comentarios:

Pati Difusa dijo...

Me gusta mucho su belleza, más mediterránea que anglosajona.

Athena dijo...

Siempre lloro cuando Helen Keller comprende. Y río cuando Anne intenta que coma como una persona normal.