miércoles, 26 de mayo de 2010

1958


Sólo se trataba de conectar. Con las emisoras, con las imágenes, con los sonidos, con las ondas.
Porque el mundo tenía mucho que contar en 1958.
Los norteamericanos conseguían mantener su primer satélite en órbita, tras muchos intentos fallidos. El Explorer 1 despegaba y triunfaba.


Domenico Modugno cantaba "Volare", y Sinatra hacía la debida invitación: "Come Fly With Me".
Se esperaba que, desde las alturas, todo se viera distinto.


En Cuba, la "Radio Rebelde" retransmitía sus intenciones, sugiriendo a Fulgencio Batista que comenzase a contar sus días.
Fidel Castro se encaminaba hacia su destino con la prisa que sólo pueden imprimir la juventud, la convicción y la testarudez.


En la cocina de Donna Reed, la radio sólo sintonizaba melodías agradables y tiernos arrullos del bienestar.


La actriz estrenaba show propio en televisión; una sitcom que definía perfectamente el ambiente fifties.
Interpretaba a la ideal ama de casa, modosa, disponible para su marido y con una falda que no se me movía de puro impecable.


Una nueva arma estaba a tu disposición, querida.
Se descubría el Detanonium, la sustancia química más amarga que el paladar humano podía soportar. Era ideal como elemento disuasorio que incluir en detergentes y lejías.


Así, los niños no se sentirían tentados de beberse los productos de limpieza. Qué tranquilidad, Donna.


Oh, honey, pero si supieras lo que hacen tus muchachos en el drive-in.
Van a ver películas a deshora, que cuentan lo delicuentes y fogosos que son.


Pero ellos no hacen caso a la pantalla. Sólo piensan en el sexo y en la chica que tienen en el coche. Y con chicas como ésa, no hay Detanonium que valga.


Los hijos siempre salen contestones. Y, a veces, agarran el cuchillo. El fiasco hollywoodiense del año tenía un nombre claro y los periódicos traían la noticia.
Cheryl Crane, la hija adolescente de Lana Turner, había apuñalado hasta la muerte al gángster Johnny Stompanato.


Johnny era el último novio de Lana, un italoamericano de mano ligera, que maltrataba a la estrella de "Peyton Place".
Y, como en dicha película, la hija le puso los puntos sobre las íes.


El caso fue visto como defensa propia, y Cheryl Crane salió libre.
La verdad sobre el acuerdo al que llegaron madre e hija antes de llamar a la policía quedó entre las sombras de esas realidades que es mejor desconocer.


¿Desamor, Lana?
Aquel año fue cosa de The Platters, que regalaron una maravillosa versión de "Smoke Gets In Your Eyes". Recordaban que las lágrimas no se pueden esconder.


Elvis rompía el corazón a sus seguidores cuando anunciaba retirada provisional para cumplir el servicio militar; fue su peor decisión artística, valorada en retrospectiva.
En el cine, Presley era "King Crole" y amaba a Carolyn Jones, actriz del momento.


Thank Heaven for little girls, así cantaba Maurice Chevalier, el adorable viejo verde de "Gigi", musical del año, lleno de buenas canciones, burbujeante champán parisino y diseño de Cecil Beaton.


Pero la novela del año no daba gracias al Cielo por las niñas; daba gracias al Infierno.
Tras tres años de censura en Norteamérica, "Lolita" se publicaba finalmente en Nueva York, batiendo récords de venta.


"Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas", así empezaba Vladimir Nabokov la historia de amor y horror entre Humbert Humbert y la niña del Campamento Q.


El piano loco de Jerry Lee Lewis se calificaba de pecado. El great ball of fire tenía 23 años y era una estrella del rock-and-roll, cuya música resultaba de lo más erótica para las faldas de todas las Donnas Reeds.
Él tendría sólo 23, pero se descubría que su mujer tenía 13 años y era su prima segunda.


Supuso un nuevo escándalo lolitesco, y suspendió el estrellato de Jerry Lee Lewis durante toda una década.
Así eran las prohibiciones para la vida del buen pensar y el mejor estar.


La crítica de 1958 se quedaba fría con la última película de Hitchcock y se apuntaba que el genio había hipotecado su estilo a la televisión.


Quizá los críticos no supieron inclinarse para oler la fragancia perversa de las mejores obras de arte.
Por su parte, el público confió en Alfred nuevamente, y se dejaron torturar por un necrofílico laberinto de ojos, escaleras, colgantes, campanarios y monjas que aparecen deus ex machina.


Siempre sintonizando con el mundo, se descubrían nuevas victorias.
Ganó De Gaulle en Francia y se impuso Kruschev en la Unión Soviética.
La magnetosfera era realidad científica, Brasil exhalaba la primera bossa nova y Christopher Lee se vestía de colorido y sexy Drácula.


Y cuando se apagaba el planeta y sus comunicaciones, se confiaba en los Everly Brothers. All I have is to do is dream, dream, dream, dream.

3 comentarios:

CaféOlé dijo...

Será que soy una morbosa pero la historia de Lana Turner y su hija Cheryl es apasionante! Supongo que como todas las historias en las que no está todo claro y queda una sospecha...
Un beso.

Monica dijo...

Interesante articulo, mi enhorabuena al escritor :-) Me encanta esta seccion sobre los años y más si es sobre los 50's o sobre mi época de niñez, los 80's

Josito Montez dijo...

Yo también debo ser un morboso, CaféOlé, porque comparto tu pasión sobre esa historia, en particular, y por las cosas irresueltas, en general.

Muchas gracias, Monica. Aquí seguiremos viajando a las décadas cada miércoles.

Besos.