sábado, 31 de mayo de 2008

Un Verano Sin Uñas (2)


No estoy de acuerdo con lo que reza la gorra. Porque, básicamente, dudo de la existencia de algo mejor que el sexo.
Pero ese mensaje directo y conciso habla de un conflicto latente. Ese que vive cualquier fan de "Perdidos".
La serie más galvanizante de la historia de la televisión ha utilizado de nuevo su gran arsenal narrativo. Entre el virtuosismo y el descaro, los artífices de "Perdidos" han vuelto a dejarnos estupefactos, nerviosos, y con ganas de más.


Por eso, "Perdidos" es como un polvo inacabable. Se disfruta mientras el orgasmo se presta remoto.
En ese Shangri-La perverso que supone la isla, cualquier cosa puede suceder.
Díscutase o no, por sus trampas y vericuetos, está claro que, viendo "Perdidos", uno tiene la sensación de que no ha visto nada igual. Y eso, a estas alturas, es casi imposible.


Como "Perdidos", las andanzas de las chicas de Wisteria Lane despliegan la artillería pesada.
Y al igual que ella, ahora parece una convención decir que al principio era mejor. Mentira canallesca y/o visión miope. Tanto "Mujeres Desesperadas" como "Perdidos" han demostrado en esta cuarta temporada quiénes son los reyes de la televisión actual.


Con más de veinte millones de espectadores, "Mujeres Desesperadas" se despidió con un huracán sobre el barrio residencial.
Tras meses de parón por la huelga, volvió, decidida a despejar el misterio de Katharine Mayfair.
Pero, en su doble episodio final, hay mucho más que la resolución de la intriga gótica de turno. Sus últimas secuencias ponen inesperadamente a la serie en un nuevo territorio y hablan de un riesgo narrativo total. Lo que será de "Mujeres Desesperadas" a partir de ahora es una incógnita tan grande, que ya ha puesto a debatir a sus seguidores en todos los foros.


La alternativa a nuestra desolación veraniega podría paliarse con las series estivales, que siempre son más independientes y más raras. Pero la huelga ha retrasado la vuelta de favoritas como "Dexter", "Big Love" y "Damages". Sin embargo, nuestra querida "Weeds", con esa fabulosa Mary-Louise Parker, estrena temporada a finales de junio.
Quizá la mejor manera de sofocar este verano sin uñas sea contar con la marihuana de Nancy Botwin.

viernes, 30 de mayo de 2008

Un Verano Sin Uñas (1)


Seguir una serie es como una tortuosa historia de amor. Nunca sacia como uno desea y quita el sueño si se lo propone. En ese juego de tira y afloja, estás perdido y más enamorado que nunca. En verano te pide un tiempo, te asegura que volverá y te jura que te será fiel.
Entre hoy y mañana, analizaremos estas traumáticas despedidas. Se evitará el spoiler lo más posible. Ya sabemos que lo que te gusta del amor es su capacidad de sorpresa.


Nuestras series favoritas quieren acabar sus seasons de una manera espectacular, emocionante y llena de suspense.
En su año más caótico, con una huelga de guionistas de por medio, casi ninguna ha superado los veinte capítulos. Un régimen que ha afectado a sus tramas, sin ninguna duda; aún así, la mayoría de las producciones han sabido salir airosas.
Las mejores, las grandes, de las que todo el mundo habla, renovarán sin problemas.
Por el contrario, "Las Vegas", "Jericho", "Cashmere Mafia", "Bionic Woman" y "Shark" se cuentan entre las más relevantes cancelaciones de este año.


La lista de renovaciones incluye las dos series más longevas del primetime yanqui: "Ley y Orden" y "ER".
La primera, con dieciocho temporadas de crimen y castigo, podría verse como unos ideales "Episodios Nacionales" norteamericanos, por su condición de vademécum interminable. Su más exitosa franquicia, "Unidad de Víctimas Especiales", con nuestros queridos Benson y Stabler, también volverá en otoño.


"ER" no quiere irse sin una despedida a lo grande. La mejor serie de televisión del mundo se ha beneficiado del parón y pondrá el pie en su decimoquinto año, donde se anuncia que llegará Angela Bassett y que volverá Noah Wyle.
Su cliff hanger levanta del asiento; algo que "ER" ha sabido hacer siempre como nadie.


Pese a mantener una audiencia envidiable, la Doctora Grey ha tenido su temporada menos distinguida.
Se ha echado de menos a Kate Walsh y, en líneas generales, podría decirse que "Anatomía de Grey" ha perdido su magia y ha incrementado su proverbial cursilería.
Su final, lleno de besos y reencuentros, ha sabido a poco. La mayor alegría de esta temporada ha sido, sin ninguna duda, la incorporación de la estupenda Brooke Smith como la cardiocirujana Erica Hann.


Mientras, "Brothers and Sisters" tampoco se ha visto en su mejor registro, aunque sus dos capítulos finales nos han reconquistado para la causa.
El melodrama familiar, protagonizado por Sally Field y Calista Flockhart, ha terminado con boda gay y la promesa de un nuevo e intrigante personaje.


Por el contrario, "Mujeres Desesperadas" y "Perdidos" concluyen una temporada cuarta absolutamente irresistible.
De ellas y de algo más, hablaremos mañana. Permaneced atentos.

jueves, 29 de mayo de 2008

Josh Duhamel


Esta noche, el doble episodio especial de "Perdidos" supondrá el final oficial de la temporada televisiva en Estados Unidos. Mañana analizaremos las series que siguen, y las que no renovarán. Pero hoy podemos dar un adelanto, en forma de tío bueno.


Josh Duhamel es conocido popularmente por ser el único hombre de buen ver entre tanta maciza en "Las Vegas", una de las series que no continuarán la próxima temporada.


Pese a esta cancelación, Duhamel no tiene porqué entristecerse (si persiste en llorar, que lo haga en mi hombro).
Su papel de Danny McCoy en "Las Vegas" le ha permitido lanzar su carrera y que el cine se interese por él.


Antes de Danny, Josh apareció en el legendario serial televisivo "All my children", junto a la incombustible Susan Lucci.
Y gracias a "Las Vegas", fue elegido para ser el Capitán Lennox en "Transformers", aunque el director de esta película no nos dio el placer de que Josh se descamisase (Michael Bay, aún no he acabado contigo).


Y, mientras, la prensa del cotilleo anda detrás de Josh, desde que sale y vive con Fergie, la cantante de los Black Eyed Peas.


Josh, con esa cara apeluchada, ese corte de pelo potencialmente anárquico y ese cuerpo de infarto, tiene asegurada una carrera en el cine, en la televisión y en nuestros suspiros.
Como siempre decimos, estaremos vigilándolo muy de cerca.

miércoles, 28 de mayo de 2008

The City Knows Good Sex


Esta semana se estrena en todo el mundo "Sex and the City: The Movie", el spin-off cinematográfico de la serie más popular de la HBO. La misma que, durante seis años, nos enseñó todo lo que hay que saber sobre los zapatos y bolsos de marca, los maromos enchaquetados, los clubs exclusivos y los cócteles de postín.
Carrie, Charlotte, Miranda y Samantha, cada una en su estilo, nos mostraron cómo se vive el sexo en Nueva York, especialmente cuando se conjuga con amor.


La cadena HBO siempre había preferido la testosterona ("Oz", "Los Soprano", "Entourage") o lo enjundioso ("Six Feet Under", "Curb Your Enthusiasm"); "Sexo en Nueva York" se convirtió así en su bombón frívolo, dorado, femenino y gay.
No le faltaron críticas, incluso entre gran parte del público al que iba dirigido. Muchas y muchos no le encontraron la gracia a las peripecias de estas cuatro fashion victims neoyorquinas.


Ante todo, "Sexo en Nueva York" es una burbujeante y desprejuiciada comedia de maneras, y todo en ella funciona a la perfección. Gran parte de su éxito reside en el temperamento de sus cuatro personajes principales, interpretados por Sarah Jessica Parker, Kristin Davis, Cynthia Nixon y Kim Cattrall.


Sarah Jessica incorporaba a la reflexiva cronista Carrie Bradshaw, cuyos escritos reflejaban las conclusiones diarias en torno a la vida y coqueteos de sus amigas.
La Parker encontró un éxito definitivo en la serie. Se convirtió en un icono de moda y ganó el Emmy y el Globo de Oro; una buena resolución para lo que hasta entonces había sido una carrera irregular.
Vive feliz con su marido Matthew Broderick, mientras las marcas más famosas pelean por su imagen.


Kristin interpretaba la candorosa y optimista Charlotte York, esperando el marido perfecto para construir una vida perfectamente amueblada.
La Davis ya era conocida en televisión. Hasta entonces, su papel más famoso era el opuesto a Charlotte: la manipuladora Brooke Armstrong de "Melrose Place". Kristin todavía recuerda cuando la gente de la calle cuchicheaba al verla pasar. "Mirad a la zorra de Brooke, que le quitó Billy a la pobre Alison".


Cynthia era Miranda Hobbes, neurótica, cínica, con los hombres como sus villanos habituales; una buena criatura neoyorquina.
La Nixon debutó en 1980 en la gran pantalla con "Little Darlings", pero hasta "Sexo en Nueva York", su carrera fue silenciosa. Miranda, tan universal, le proporcionó un Emmy y el cariño del público, largamente esperado.


No hay Samantha sin Kim. La mayor y la más liberada, Samantha Jones anuncia que, si el sexo es cosa de hombres, es hora de arrebatárselo.
La Cattrall era bien conocida en cine. ¿O es que no te acuerdas de verla en esos clásicos de videoclub "Loca Academia de Policía", "Porky's", "Atrapa ese maniquí" o "Golpe en la Pequeña China"?


La fórmula: Pretendes ser como Samantha, tienes alma de Charlotte, la gente te ve como Miranda, pero, realmente, eres Carrie. ¿Me equivoco?

martes, 27 de mayo de 2008

Milady Bruni


En el mes de julio, Carla Bruni publicará su tercer disco, titulado "Comme Si de Rien N'etait". Es el ejemplo de la que la Primera Dama de Francia no piensa detener su carrera como cantante, por mucho Sarkozy que haya desposado.

La Bruni es quizá el mejor ejemplo de celebridad europea. Desde los años noventa, sus hazañas y desventuras han ocupado los periódicos y revistas de cotilleo de varios países.
Entonces, era una cotizada modelo. Los medios yanquis se hicieron eco de Carla Bruni, cuando fue señalada con el dedo por Jerry Hall.


Jerry Hall había soportado todas las infidelidades de su marido, Mick Jagger. Pero algo tiene Carla, que se presta irreversible. Jerry la consideró la culpable de su divorcio, una gota definitiva para un vaso demasiado lleno.

Muchas personalidades han amado a Carla. Entre sus conquistas, se encuentran Eric Clapton, Vincent Perez y Donald Trump. Y, antes de Sarzkozy, ya había flirteado con la política francesa: el antiguo Primer Ministro Laurent Fabius fue uno de sus amoríos.


Pero quizá su episodio más inefable fue cuando irrumpió en casa de los Enthovens.
Mantenía entonces una relación con Jean-Paul Enthoven, que terminó cuando Carla se enamoró de su hijo, Raphäel.
Éste terminó su matrimonio con Justine Lévy, que, vitriólica, escribiría posteriormente sobre Carla Bruni que era "una mantis suplicante con sonrisa de Terminator".
En 2001, Carla dio a luz a un hijo de Raphaël.


Pero Bruni no se detiene. "Quiero un hombre con poder nuclear", llegó a aseverar. Ella nunca pestañea ni se despeina. Por eso, Nicolas Sarkozy se ha convertido en su primer marido.
Aunque el señor de Francia debería tener cuidado y leer lo que, en cierta ocasión, dijo Carla de sí misma. "Me aburre la monogamia".

lunes, 26 de mayo de 2008

La Muerte es...


- De lo que nadie quiere hablar.
- El fin de la vida.
- El dejar de ser.
- La liberación del espíritu para los creyentes.


- Lo único que realmente da miedo.
- Lo desconocido.
- El sueño eterno.
- Cenizas a las cenizas, polvo al polvo.


- Los vampiros nunca la conocerán... O quizá la conocen más que nadie.
- ¿Quién quiere vivir para siempre?
- Una realidad física que el ser humano es incapaz de asumir.


- Para el Romanticismo, era sinónimo de orgasmo y realización plena.
- Que me pille dormido.
- Todas las culturas la han calificado como el paso a una mejor vida.


- La ficción la frivoliza. Casi nunca se la toma en serio.
- Bergman quiso jugar con ella al ajedrez.
- "They're coming to get you, Barbara".


- La guadaña de tu último día.
- Se piensa más en ella a medida que se acerca.
- Los desesperados quieren acelerarla.
- Convertida en la pena capital.
- Cuna y mortaja, del Cielo baja.
- Allan Poe la llenó de exuberancia y terror.


- Para muchos, llega demasiado pronto. Para otros, viene demasiado perra.
- La Gran Villana. Sin piedad, sin avisar, su efecto es irreversible.
- Una auténtica putada.
- Cuesta encontrarle la gracia.
- La visita imprescindible a la morgue, a la funeraria, al tanatorio y al cementerio.


- De lo que estaban rodeados los personajes de "Six Feet Under".
- Quizá haya que aceptarla. Quizá haya que relacionarse con ella de otra manera.
- Bah, ¿no hay nada más agradable de lo que hablar?

domingo, 25 de mayo de 2008

Cate


En un Hollywood que da pocas estrellas absolutas, escasos intérpretes versátiles y que se presenta pobre en auténticas muestras de estilo, Cate Blanchett llegó desde Australia, decidida a convertirse en una excepción.
Cate lo puede hacer todo, como Meryl Streep. Pero a diferencia de la imperial Meryl, la Blanchett es cálida cuando se lo propone y parece terrenal cuando el papel así lo requiere.


Adicta a la transformación, al personaje de renombre y al mito popular, Cate Blanchett se ha convertido en la Actriz por excelencia de los últimos años.
La Academia se ha acostumbrado a nominarla con frecuencia. Porque la Blanchett siempre está sensacional.


Le dieron el Oscar por su interpretación más controvertida: ser Katharine Hepburn para la también discutida "El Aviador", de Martin Scorsese.


Polémicas aparte, Cate debe mucho a Kate. Al fin y al cabo, son el mismo tipo de actriz. Las que tienen dos narices y las que evitan las etiquetas.
Como la Hepburn, Cate demuestra que su femineidad es más sutil que impuesta, y utiliza el glamour como un accesorio, antes que convertirlo en una seña de identidad.


Sea reina de los elfos o de los ingleses, pasee su embarazo por el mundo de Wes Anderson o por la alfombra roja, Cate Blanchett quiere ser tu actriz favorita.


Ella espera con paciencia a que llegue ese día. De momento, se lanza a la villanía, y dice llamarse Irina Spalko, soviética mala para el nuevo Indiana Jones. Spielberg andaba tras ella desde hace tiempo y, por fin, le ha dado caza.
Larga vida a Cate.

sábado, 24 de mayo de 2008

Glamour Indiana


El ingrediente imprescindible es Harrison Ford. Sin Harrison, el producto "Glamour Indiana" no será viable. Asegúrese de que cuente con él; le aseguramos que no tiene fecha de caducidad.


A continuación, mezcle usted un poco de Rudyard Kipling, una buena cantidad de Rider Haggard y lo sazona con el look de los seriales de aventura y misterio de los años cuarenta.


Elija una chica a la altura, según los tres parámetros que indicamos ayer, y compruebe que su cuerda vocal no presenta peligro de afonía.
Seleccione la mayor cantidad de bichos, alimañas y todo tipo de cosas asquerosas. Cucarachas, serpientes, gusanos, ratas, tarántulas, escorpiones; hasta sopas con ojos. También le pueden servir esqueletos o cadáveres en avanzado estado de putrefacción.


Asegúrese de que el misterio central de la trama tenga que ver con un grupo peligroso que quiere hacerse con un poder ancestral y así dominar el mundo. Con lo cual, el vestuario de los villanos debe indicar que provienen de sociedades fuertemente militaristas. Que sus rostros sean fríos y sus maneras, crueles.
Brutal contraste con la screaming girl; si ha llegado a este punto, el producto "Glamour Indiana" está casi listo.


Camiones, tractores, todoterrenos, avionetas, motos. Indy se mueve, y de qué manera. Ponga a su disposición todo tipo de medios de transporte, que aseguren un sabor trepidante.
Incite al vértigo: puentes, catapultas, precipicios, tejados. Todo lo que llame al riesgo.
Provea el final feliz, compuesto por el castigo de los malvados y por el triunfo de los héroes.
Sáquelo a la venta y arrase en taquilla. Y, por supuesto, ¡no se olvide del sombrero y del látigo!