sábado, 20 de marzo de 2010

"Big Love"


Mirada, entre compasiva y crítica, a la poligamia mormona, "Big Love" se ha revelado como uno de los últimos éxitos de la cadena HBO.
Pero, sobre todo, se ha constituido como el más extravagante melodrama familiar que se puede ver en televisión.


Su protagonista central se llama Bill Henrickson, asentado en un barrio residencial de Utah y empresario líder de la comunidad.


Pese a renegar de la poligamia en primera instancia y apartarse de las tradiciones ancestrales, Bill ha acabado abrazando el Principio y ha aceptado a dos esposas más que la oficial.


Una situación secreta, ilegal, apartada de las miradas de los vecinos, vivida en tres casas que se unen por un patio trasero.


Las esposas-hermanas se dividen las noches y se reparten las tareas domésticas; se apoyan y, previsiblemente, se hacen la vida imposible.
La situación que, en principio podría considerarse como la fantasía de todo hombre, tiene poco de ideal.


El primer episodio introduce a un Bill estresado, entre la necesidad de prosperar empresarialmente para sostener a su numerosísima familia, y el deber de satisfacer a sus tres esposas en todos los sentidos.


"Big Love" empieza describiendo esta forma de vida, que se mueve en las coordenadas del fanatismo religioso, pero transmutada en el imparable empuje de la vida moderna.


Anteponiéndose a ello, la comunidad rural de Juniper Creek permanece como el terrible vestigio de un ayer oscuro y perpetuado.


La némesis de Bill es Roman Grant, patriarca e indisputado profeta de la organización campesina de los mormones.
Como rey y guía religioso, Roman actúa sin escrúpulos, amasando una fortuna y disponiendo de las mujeres, vestidas y peinadas bajo norma, para casarlas y recasarlas con los hombres que así lo precien.


El enfrentamiento que vivieron Roman y Bill en el pasado sigue resonando. Roman reclama su parte de los negocios de Bill y no parará de coaccionarlo.


Pero las estrellas de "Big Love" son las esposas-hermanas de Bill Henrickson.


En sus disputas, en sus abismales diferencias, en la manera que se organizan, que hacen alianzas y que cambian según las situaciones, se vertebra el día a día de estas intrigantes chicas.


Barb, la sensata, la oficial, la que ha tenido que asumir dejar de ser la única. De algún modo, lo mantiene, constituyéndose como equilibradora, aunque nunca exenta de debilidades.


La segunda y más fascinante esposa es Nicki, hija del patriarca Grant.
Su poca cultura y su manifiesta cobardía se suplen con una tendencia innata a la trama, la mentira y la estrategia.
La villanía de Nicki se antoja contradictoria; podría decirse que sus orígenes influyen en esa personalidad dañada.


La tercera se llama Margene, la joven emocional, recién llegada en muchos aspectos, pero curiosamente inasequible al desaliento.


La situación se equilibra más de lo que podría esperarse, pero no falta la sensación de disparate.
Así, existe toda una tensión sexual entre la joven Margene y el hijo mayor de Barb, y nace la posibilidad de que una camarera rumana se convierta en la cuarta esposa.


Las políticas sexuales que profesa cada mujer, el grado de observancia de las tradiciones, el lastre familiar que cada una lleva y las ambiciones de sus espíritus centran el interés de "Big Love".


Pero, sobre todo, el tema básico de la serie es la familia, entendida como un todo que aglutina lo mejor y lo peor del ser humano.
Nadie puede zafarse de su identidad, recuerda "Big Love".


La tercera temporada es, sin duda, la mejor, porque el drama pisa el acelerador con más fuerza que nunca y la locura de Juniper Creek empieza a ganar mayor protagonismo, alcanzando un grado de delirio maravilloso.


"Big Love" es un drama coral, repleto de cautivadores personajes y un plantel de actores que quita el hipo.


Sin embargo, la que pisa fuerte y roba escenas sin despeinarse es Chloë Sevigny, que logra hacer inteligible esa Nicki llena de connotaciones negativas, mirando a través de ella de la manera más sensible.


Esa misma estrategia de "mirar a través" y juzgar lo justo es la clave de la brillantez bigloviana.


Como muchas series de la HBO, "Big Love" prefirió empezar de puntillas. Tras cuatro años, se ha convertido en gran favorita.
Volverá con su quinta temporada en 2011. Como siempre, la espera se nos hará muy larga.

2 comentarios:

vertigo dijo...

Sólamente he visto la T1 y todavía no se porqué no me he puesto con las demás.
Me gustó y mucho y como bien dices, las esposas son las reinas de la serie. En especial, claro está, Nicki y es que Chloë está magnífica. Siempre me encantó esta actriz desde que la vi en Boys don't cry y en Kids. Se merecía el éxito que está teniendo.
Me pondré con el resto de temporadas muy pronto. Le tengo ganas.

saludos!

Josito Montez dijo...

Te queda todo lo mejor. Espero que la disfrutes y me lo cuentes.