miércoles, 3 de marzo de 2010

1982


Rutger Hauer reía como un loco en las imágenes de "Blade Runner".
Había visto cosas que vosotros no creeriais, y se lanzaba contra Harrison Ford con la furia de un atlante.


En 1982, las islas Malvinas se veían argentinas.
Y la isla de arriba, la más poderosa de todas, se lanzó, furia del Atlántico de por medio, a recuperar semejante enclave colonial.


Fue la guerra de la Thatcher, coartada ideal para encubrir la gravísima situación laboral y social que sufría su país.
Margaret recuperó las Malvinas y pudo esbozar su característica sonrisa helada. Porque en los ochenta, estaban de moda las mujeres malas.


Do you really want to hurt me?, cantaban los Culture Club, o cómo se sobrevivió a los ochenta gracias a la radio.


Terminaban los ABBA, los Blondie y los Eagles, pero se publicaba "Thriller" y Madonna firmaba su primer contrato discográfico.
El camino estaba hecho para andar.


"I've Never Been to Me", canción tremenda de una tal Charlene, se convertía en insensato hit.
Su mensaje moralista recomendaba que la mujer se quedara en su casa y la locura sexual se guardase en el recuerdo.
"He estado en el Paraíso, pero nunca he estado para mí", trinaba. Un clásico del camp.


Pero el sexo es el sexo. Y siempre quedaban ganas de enfocar a las chicas de la ducha.
"Porky's" nos ofrecía la prueba evidente de que un adolescente salido es una fuerza de la Naturaleza a tener en cuenta.
Hollywood también lo tuvo claro, y le dedicó todo el cine de la década.


Una encuesta revelaba que el 51% de los norteamericanos consideraba anormal la homosexualidad.
Mientras, los datos no cuadraban para los doctores que trataban aquella "neumonía de los gays" detectada en Los Ángeles.
Para gritar y no parar.


La bella Natassja Kinski aparecía con un peinado extrañísimo en el programa de David Letterman.


El incoherente comportamiento de la Kinski durante la entrevista dejaba claro que la tendencia consistía en meterse en la nariz todo el jugo de las mejores plantas de Colombia, if you know what I mean.


En el cine, Dustin Hoffman jamás había estado tan gracioso, travestido de la Señorita Dorothy Michaels, más conocida como "Tootsie".


Recordaba que los disfraces siempre son socorridos cuando la verdad no abre puertas.


Meryl Streep decidía lo que ninguna madre querría decidir, dentro de su escalofriante retrato de una refugiada polaca.
Al año siguiente, la Streep ganaría su segundo Oscar por "La Decisión de Sophie". (¡Y el último hasta la fecha!).


En televisión, lo apropiado era llevar un sombrero, como hacía Stephanie Zimbalist, y contratar a Pierce Brosnan. Todo bajo el flamante nombre de "Remington Steele".
Cicely Tyson empezaba a golpear con su bastón, marcando el ritmo para Leroy y compañía. Porque era menester saber que la "Fama" cuesta.


Y si querías un lugar donde todos conocieran tu nombre, "Cheers" abría la barra y confiaba en las risas.


España era socialista y de Naranjito. Se celebró el Mundial de Fútbol y Felipe González arrasaba en las elecciones.


Qué ganas de ser modernos, qué OTAN, qué ochentas patrios.


El precio de la gasolina subía por los aires, y la interminable guerra civil del Líbano se hacía internacional, cuando Israel entró plenipotenciaria y "plenitanques", as usual.


It was the heat of the moment...


Así cantaban los Asia en su álbum debut, testigo de la música épica, grandiosa y grandilocuente, que se pondría inevitablemente in vogue en una era tan desmedida.
Asia también decía aquello tan cierto de "Only Time Will Tell".


En el año de los replicantes y de "Tron", la revista "Time" decidía que su "Man Of The Year" iba a ser una máquina.


En 1982, Josito Montez no levantaba un palmo del suelo, pero la herramienta para que lo conocieras ya era una realidad.
Porque estaba escrito que debíamos encontrarnos.


Aunque fuese a través del glory hole de "Porky's", nuestra vida era mirada. Y ansia de comunicación.


Ya lo expresaba E. T. de la manera más simple y emocionante.
Cuando uno se pierde, lo apropiado es decir aquello de "Mi casa... teléfono".

2 comentarios:

Pati Difusa dijo...

blade runner, thriller y madonna.

ah, y nací yo.

¿qué más se puede pedir?

acabo de recordar, con mucha nostalgia, que cuando era pequeña me regalaron unos libros de naranjito en el mundial de fútbol. :')

Eduardo Fuembuena dijo...

Yo todavía conservo un cortauñas para los pies de naranjito!