viernes, 23 de septiembre de 2011

A Singles' World


Lejos quedan los tiempos donde nuestros padres tendrían el buen gesto de encontrarnos el cónyuge ideal.
Desde la cuna, ya estaba puesto el velo; sólo había que crecer, aprender modales y abrazar una vida de rutinas, diseñada para apasionarse poco y venerar mucho.


Lejos quedan los tiempos de "Downton Abbey", donde ser solterona era la mayor desgracia y quedarse soltero, un tanto sospechoso.


La decisión ahora es nuestra. El amor ardiente lleva de moda más de cien años, dentro de un furor incesable.
Lo cantan, lo tronan, lo venden como la trascendencia deseada. Si hay que morirse, que sea con el corazón henchido y la hipoteca saneada.
Pero llega la ironía. Al exigir amor y buena higiene como requisitos para casarse, la cosa se puso difícil.


Nacieron los solteros, los singles, los que se acuestan con todos y se despiertan solos.
Se les reconoce cuando piden mesa para uno o miran con inquietud el banco de semen más próximo.


La soltería se considera la mejor amiga de la gran ciudad.
Las relaciones son tan fugaces como los minutos, y perderse por las calles es fácil. El amor está a la vuelta; en una metrópolis, hay demasiadas esquinas.


El éxito de "Sex And The City" se cimenta en su descripción de la trapisóndica vivencia de la soltería y las aventuras que implican las citas.
Se hace universal esa galería de caballeros con los que se topan Carrie y sus amigas.
Esos señores que se hacen memorables por demostrar cierta rareza en la intimidad, dan gracias al Cielo por haberte conocido y, probablemente, no volverás a ver jamás.


Es el drama y también la diversión. Los que son solteros por accidente suelen ser tropezarse con los que están solos por méritos propios.
"Siempre me tocan locos, delincuentes o individuos en fase de mendicidad", claman los primeros.


Vivir solo no implica morirse de soledad.
Rezan "Friends" y "Cómo Conocí a Vuestra Madre" que la familia ideal a los veintitantos y los treintaypocos deben ser los amigos.


En cualquier caso, si eres soltero, aprende a soportarte, cuídate bien y ejercita la mano derecha.
Y, como le dice Donaghy a Liz Lemon, adiestra a tu gato para que sea capaz de pedir una ambulancia.


La mayoría de los solteros quieren echarse novio, y muchos viven con la necesidad de explicar su estado civil ante los demás.
Lo indicado es sacarle el mejor jugo a cada época de la existencia.


Encontrar una relación sentimental no significa hallar el amor eterno.
Y, aun así, usted se sorprendería a sí mismo un conyugal domingo en el Ikea, añorando los gloriosos días donde podía tirarse pedos en la cama.


En realidad, las canciones no hablan de amor ni desamor.
Hablan de una soledad que se ha terminado o que está a punto de recuperarse.
La música pop ha construido su emporio a base de guiñar el ojo a corazones rotos y platónico-ilusionados.


Los mensajes comerciales insisten en la persistente renovación del ánimo; el amor te está esperando cual destino, aparecerá cuando menos lo preveas y tu alma gemela vive donde empieza tu corazón.
Valiente montón de mierda. Quien se crea todo eso, debería cambiar de psicoterapeuta inmediatamente y/o reducir el consumo de peliculitas de Jennifer Aniston.


Nada en la vida asegura nada. Hay gente que tiene suerte en el amor y otra, no. Esa es la única verdad.
Si es cuestión de suerte, sigamos jugando. Es tan divertido el suspense. Soplemos el puño y tiremos los dados.


¿Quién quiere salir esta noche?

2 comentarios:

Alejandro Lagarda dijo...

Pero a veces es tan bonito autoengañarse... aunque la soltería tiene muchas más ventajas de las que se cree.

TeReSa dijo...

Viví en la gran ciudad, abracé la soledad como compañera más que la soltería pues en mi ciudad natal tenía a él, no sé cómo sería mi vida si fuera una single sin compromisoo...

Saluudos!!!