miércoles, 31 de octubre de 2007

Noche del Imperio


Para ti, que te encanta lo norteamericano. Que dices stand-by, anyway y for sure.
Que tu infancia se parece más a la de Carrie White que a la de "Los Serrano". Que aún vives mentalmente en el instituto. Que aprendiste que los problemas crecen.
Para ti, que sabes enumerar Michigan, Chicago, Silicon Valley y La Jolla, pero que te cuesta recordar las provincias castellanas.
Para el mismo que sólo ve series estadounidenses en versión original.
Para ti, ciudadano del Imperio. Porque como decía Mammy en "Lo que el viento se llevó": No queda nada, niña, todo lo se llevaron los yankis.
Para ti, que eres como yo....

Happy Halloween!!!

Nota: ¿Cuándo importamos el día de Acción de Gracias?

martes, 30 de octubre de 2007

40 Años del Mito Camp (4): Estética Valley


Para muchos, la mejor manera de disfrutar "El Valle de las Muñecas" es olvidar el argumento y el contenido dramático y dejarse seducir por su envoltorio.
El color de 1967, el vestuario de Travilla, la insinuante música de John Williams y tres nenas fotografiadas con especial mimo. Sobre todo, Sharon Tate y Barbara Parkins, dos de las mujeres más bellas de su época.


Incluso para su tiempo, "El Valle de las Muñecas" es extravagante.
Se debe a su condición hibrída, ya que suponía la quintasencia del producto de la Fox durante los sesenta; el viejo estudio de Hollywood que intentaba hacerse el moderno, de una manera casi desesperada.

El ejemplo más claro lo conforman las dos secuencias de montaje de la película, que imitaban a la publicidad televisiva de la época.
Una, refleja la dura jornada de Neely O'Hara, desde sus primeros ensayos hasta ser portada de las revistas.
Y la otra, la más espectacular y recordada, el anuncio de la Chica Gillian que lanza como modelo a Anne Welles y que define las líneas generales de la "estética Valley", a medio camino entre el clasicismo naftalínico y la psicodelia.


El vestuario de Travilla es un punto y aparte.
Este diseñador es conocido popularmente como el autor del vestido que Marilyn Monroe permitía volar con el aire del metro en "La Tentación Vive Arriba" (The Seven Year Itch).
En "El Valle de las Muñecas", Travilla tenía vía libre para vestir a las heroínas de Jacqueline Susann y llenarlas de abalorios extrañísimos.
Quedaron así convertidas en criaturas de un glamour pop. A veces, se las ve incluso incómodas, con la mezcla de vestido y mantelería que llevan encima.

Pero, ante todo, lo más divertido de la "estética Valley" son los volumétricos peinados.
Ni Guilaroff ni Sassoon: el mundo de "El Valle de las Muñecas" es el de la cabellera multiplicada por tres. El fleco, el moño y el súper-moño.
A medida que avanza la película, tanto si están peinadas como si no, las chicas son cada vez más altas en función del crecimiento desmesurado del súper-moño, a través de postizos y cardados.


Otro momento emblemático es la aparición de Helen Lawson, cantando "I'll Plant My Own Tree".
Rodado según las convenciones del backstage drama, la actuación de la diva aparece matizada por la invasión de unos colgantes de colores, que rodean a la artista.
Pobre Century Fox; no salió viva de esa década.

lunes, 29 de octubre de 2007

La Familia es...


- Un veneno que se toma a pequeños sorbos.
- Aquellos que te soportan y te conocen mejor que nadie.
- El laboratorio emocional donde se decide la clase de persona que vas a ser en tu vida.
- Como en “El Padrino”: bodas, bautizos, comuniones, hermanos traicioneros y violencia por un tubo.
- La única institución que presume de tener una (falsa) justificación biológica. Será, por ello, la más duradera.


- Ese grupo de personas que se hace increíblemente grande en Nochebuena.
- No te zafes. Estás tan loco y eres tan vil como ellos.


- Tan imprescindible para un melodrama como un buen coche para una película de acción.
- Si no es disfuncional, no mola.
- Los que te pagan las cositas y luego se pelean por las heredades.
- Si quieres transgredir de verdad, tienes todo un campo abierto.
- Los que deberías querer, a pesar de todo.


- La casta, el clan, la tribu, la sangre. Esperma y concepción. Así, como todo muy bruto y de mucho fluido.
- Ese espacio donde llevar la contraria se convierte en una necesidad vital.
- Donde la rivalidad se llama fraternidad.


-Donde el dominio, el chantaje emocional, la comedera de tarro y la posesión absorbente se llaman amor puro. Madre no hay más que una, gracias a Dios.
- Donde mejor te callas.
- Volver a ser niño.
- Lo que José María Aznar no nos deja formar a los homosexuales.
- Deja a tu novia embarazada y ¡ya tienes una familia!
- Donde el título de padre puede ser sólo concedido.
- Esa extraña lógica que te lleva a respetar a la prima del sobrino del tío de la suegra de Nievitas nosecuántito, tan querida por tu madre.

domingo, 28 de octubre de 2007

Barbara


Ya tenía ganas de encontrarme con esta mujer. Lo siento por la Crawford y la Davis. Barbara Stanwyck era la mejor.
Era rara, difícil de definir y su estilo era más sutil que impostado. Como las grandes, no era guapa pero lo parecía. Como ninguna, era versátil.
La Stanwyck fue una woman for all seasons y su enigmática figura es imprescindible en el Hollywood clásico.

Se rumorea que "Ha nacido una estrella", la historia de un actor alcohólico que encumbra a su talentosa esposa, estaba inspirada en el primer matrimonio de Barbara Stanwyck.
El conflictivo Frank Fay fue quien la llevó de Broadway a Hollywood, obsesionado con convertirla en una actriz famosa. Los Fay conformaron una pareja iracunda y pasional, con fecha de caducidad.
El matrimonio terminó para siempre cuando, en una terrible borrachera, Frank tiró a la piscina a Dion, el hijo adoptivo de ambos.
Mientras Frank Fay caía en el olvido, la Stanwyck encontraba a Frank Capra, quien le dio sus primeras grandes interpretaciones, que ya evidenciaban su extraña sensibilidad y su talento sin afectación.


El escándalo de la controvertida "Illicit"la hizo conocida, mientras llovían los papeles para directores tan eminentes como William A. Wellman, Cecil B. de Mille, John Ford y King Vidor.
Con éste último, haría la interpretación más memorable de su primera época. Un clásico de los pañuelos: el melodramón materno-filial "Stella Dallas".

Mientras se sucedían los éxitos, la Stanwyck se casaba por segunda vez. Esta vez, con todo un astro de la pantalla: Robert Taylor. Se ha comentado muchísimo acerca de este matrimonio que duró casi veinte años. Se rumorea que era el clásico enlace amañado para encubrir homosexualidades respectivas. Pero lo más notorio era la fijación edípica del Taylor.
La madre de Robert, paralítica y absorbente, se insmicuyó en los planes de matrimonio hasta tal punto que pretendía que su hijo olvidase la noche de bodas y la pasase en su dominante compañía.
Esto fue la clave del matrimonio de la Stanwyck. Robert Taylor siempre vio a Barbara Stanwyck como una madre. Y la envidiaba con fuerza. Sólo hay que comparar talentos dramáticos.


Durante los años cuarenta, la Stanwyck se asentó fuertemente en la gran pantalla. Obtuvo sus grandes papeles de comedia, con "Bola de Fuego", de Howard Hawks, y "The Lady Eve", de Preston Sturges.
Y, por supuesto, llegó Phyllis Dietrichson. Pese a una temible peluca rubia, Barbara creó una brillantísima femme fatale en la magistral "Perdición" (Double Indemnity), de Billy Wilder. Fue el papel de su vida.


En 1951, mientras Robert Taylor rodaba "Quo Vadis?" en Italia, la Stanwyck pidió el divorcio. Según cuentan, debido a las continuas infidelidades del muchacho.
En 1985, un incendio destrozó la casa de Barbara. Aseguró que lo que más lamentó perder fueron las cartas de amor que le enviaba Robert Taylor.

Ya desde los sesenta, Barbara hizo la transición a la pequeña pantalla sin complejos y se convirtió en una presencia habitual de la televisión.
Tuvo su show propio y fue especialmente querida por el público como la matriarca de "The Big Valley". Su última aparición, luciendo canas y encanto otoñal, fue cortesía de "Los Colby".
Culminaba así la carrera de una trabajadora nata y testaruda, de elusiva vida privada. Nunca ganó un Oscar.


sábado, 27 de octubre de 2007

Kevin Walker, el Último Héroe


Hace unas semanas hablé sobre Steven Carrington, el primer homosexual del prime-time televisivo.
Veintiséis años después, aparece Kevin Walker en el drama familiar "Cinco hermanos" (Brothers and Sisters), interpretado por Matthew Rhys.
Las cosas han cambiado y mucho.
En "Cinco hermanos", la salida del armario no es aquel drama de los Paulinos de los tiempos de "Dinastía". Porque la homosexualidad de Kevin está más que aceptada y asumida por su familia.
Y ya no se escamotean los besitos a los novios de turno. Muestras de cariño que se evitaban hasta en la época del Matt de "Melrose Place".
Steven era un personaje para escandalizar a la audiencia; Matt representaba una minoría.
Ahora con Kevin, se guiña el ojo a un público cada vez más numeroso, y también funciona como interesante refuerzo dramático en una serie como "Brothers and Sisters", radiografía colorida de las contradicciones de la familia norteamericana, mezcla de comedia y drama femenino.


Pero este pollo no deja de estar distinguido. Es el gayde la serie y se lo señala continuamente como tal.
Los creadores buscan la identificación. Es decir, que el espectador pueda pensar que "En mi familia, hay un chico como él" o, bien, "Yo soy como Kevin para mi familia".
Es el chico perfecto para los Walker. Como dice su hermano Justin: "todo lo hace siempre bien, menos acostarse con mujeres".
Y está más centrado en su carrera como abogado que en su vida sentimental.
Su andadura en la serie podría llamarse "el tortuoso camino del deshielo". Es quizá el mejor hallazgo del personaje.
Porque, gracias a Dios, esta vez el gay de ficción no es un santo y no siempre cae bien. Su dolencia no es la incomprensión ajena, sino la aceptación de su propia piel.


Además, se colocan dos personajes que sirven como contrapunto para que Kevin exprese tanto su orgullo como su necesidad de independencia.
Su hermana Kitty (Calista Flockhart), de ideas republicanas, y su madre Nora (Sally Field), con tendencias inevitablemente protectoras/castradoras.
Pero si realmente quiere recoger frutos de sus pequeñas rebeliones, Kevin debería dejarse llevar. Es lo que le dice su primer novio, el monísimo Scotty, que acaba dejándolo por su frialdad y su cierto clasismo.


Y Kevin, tras dejar pasar la oportunidad, da el lógico paso siguiente: enamorarse del imposible. El "dios griego" Chad Barry, tan ideal como inalcanzable.


Estemos atentos a este Walker. Por lo menos, yo me siento de lo más parecido.

viernes, 26 de octubre de 2007

Temporada 14 de ER: Lugar para la Despedida


Todavía no está decidido, pero los rumores apuntan a que "Urgencias" cierra sus puertas este año.
Actualmente la NBC emite su temporada 14. Pese a sus buenos diez millones de espectadores, la serie ha dejado de ser el drama puntero y aclamadísimo que fue hasta hace unos años. Y parece que su productor ejecutivo John Wells quiere descansar.

De su reparto original, no queda nadie. Las presencias más antiguas son las de Goran Visjnic y Maura Tierney, que se incorporaron a la serie durante la temporada sexta. Y Goran sólo aparecerá en algunos capítulos de este último tramo de la serie.

Pero como seguimos teniendo a la queridísima Maura, ER sigue siendo una cita ineludible para los fanáticos.
Porque nos gustan Parminder Nagra y Linda Cardellini. Y porque la aparición de Stanley Tucci como un jefe de Urgencias súper-borde es definitivamente intrigante.

El final, pese a que da penita, suscita todo tipo de expectativas. Especialmente, porque se rumorea el retorno de viejos conocidos de la sala de urgencias. El último capítulo está por escribir, aunque se ha confirmado que Noah Wyle y Gloria Reuben vuelven.


Los productores andan detrás de Julianna Margulies (Carol) y de Eriq LaSalle (Benton).
Y también de Sally Field, cuya intervención como la madre bipolar de Abby Lockhart, fue uno de los highlights de la serie.
Pero sobre todo los seguidores requieren la vuelta de la estupenda Laura Innes, cuya Doctora Weaver era el último bastión de la Urgencias clásica, hasta su despedida en la temporada anterior.


La intriga se vuelve catártica, cuando se sugiere la posibilidad de que también reaparezca George Clooney; aunque sobre este punto, reina un evidente escepticismo.
En cualquier caso, la decisión de continuar o terminar la serie después de catorce años está todavía en el aire.
Y, de momento, quedan muchos capítulos. Seguiremos informando.

jueves, 25 de octubre de 2007

Hugh Jackman


El Día del Maromo presenta al Hombre: Hugh Jackman. Agarrad vuestros pañuelos y secaos esa antiestética baba que os cuelga cuando lo veis.
Lobezno parece una buena manera de definirlo. Como bien sabemos, fue el primer papel que le dio notoriedad.
En la trilogía "X-Men", Hugh era un espectacular Logan, mezcla de garra, licantropía y amnesia, según el cómic de la Marvel.


El éxito de la saga puso a Jackman en la retina de los productores y lo introdujo en mis sueños más interesantes.
Quizá el magnetismo de Hugh está en esa cara de majete y en ese cuerpo de macho sin aditivos. Jackman es un buen antídoto contra el metrosexual en general y contra David Beckham en particular.



Hugh ha ganado un Tony por interpretar con entusiasmo a Peter Allen en la biografía musical "The Boy from Oz" y, en el cine, lo han requerido Christopher Nolan, Darren Aronofsky y Woody Allen. Ahora tiene pendiente de estreno "The Tourist", compartiendo cartel con Ewan McGregor.

El punto negativo ha sido el tremendo batacazo de "Viva Laughlin", la serie que co-producía, y que la CBS ha barrido de su parrilla esta misma semana, después de dos entregas, cosechando una mísera audiencia.

Pero Hugh Jackman tiene mucho que hacer. Volverá a ser Lobezno, pero esta vez como protagonista absoluto en el "spin-off" de la saga que se prepara.
Y ahora rueda una película que esperamos ansiosos: la épica y misteriosa "Australia", dirigida por Baz Luhrmann y donde Jackman tendrá historia de amor con Nicole Kidman.


Me voy a vivir a la tierra de los canguros. Todo lo bueno crece allí.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Fuego en California


Ha llegado hasta Malibú. Un incendio completamente descontrolado asola el sur de California en el mayor desastre natural que vive Estados Unidos desde la irrupción del huracán Katrina en Nueva Orleans.
Los números de las evacuaciones y las héctareas devoradas son desorbitantes; San Diego es pura ceniza, llegando el fuego hasta la frontera con México.
Arnold Schwarzenegger ha tenido que declarar el estado de emergencia y George W. Bush aportar recursos extraordinarios.
El viento es el peor enemigo; el fuego se ríe de los bomberos y sigue su terrible curso.
Entre los propietarios de las mansiones desalojadas, están Sean Penn, Olivia Newton-John, Mel Gibson y Kelsey Grammer. Otras súperviviendas amenazadas son las de Robert Redford, Sally Field, Diana Ross, Jennifer Aniston , Barbra Streisand y Tatum O'Neal, entre otros.

Hollywood sufre como sólo sabe hacerlo, con nombres y apellidos.
El fuego se apagará, los empresarios ganarán una pasta con la reconstrucción y, previsiblemente, se harán un par de películas sobre la tragedia.
De hecho, ya lo parece, con un gobernador de California de lo más peculiar, abonado a la heroicidad cinematográfica, y con un reparto all-star, ideal en su papel de víctimas.
Todo un cliff-hanger televisivo.

martes, 23 de octubre de 2007

40 Años del Mito Camp (3): La Peluca de Helen Lawson, y otros momentazos


"¡Oh, Dios mío! ¡Una peluca! ¡Lleva peluca! ¡Su pelo es tan falso como ella!", grita Neely O'Hara, con el postizo de Helen Lawson en la mano.
Cuando "El Valle de las Muñecas" parece haber terminado con todos los cartuchos de lo delirante, nos obsequia con la catfight más surrealista de la historia, ambientada en el cuarto de baño femenino de una fiesta de Broadway.
Antes del "despelucamiento", Neely y Helen se han llamado de todo.
Han mentado sus adicciones, sus edades, sus carreras y a los lilas de sus respectivos novios y maridos.
Y Neely, tan rabiosa como siempre, saca las uñas y empieza la trifulca. En medio, descubre la cabellera cana de la Lawson, la gran diva de Broadway.
Y empieza la carrera por todo el cuarto de baño. Neely se encierra y tira la peluca al retrete, pero "¡ni esto se la traga!". La lanza al piso, mojada e inservible, agarra su bolso y se larga.
Helen, todo compunción, encuentra el coraje de volver a la fiesta, luciendo canas y dignidad.


Es, sin duda, el momento en que la película se hace trascendente desde su propia incompetencia. A partir de ahí, viene la leyenda inmediata. Pero no es el único.
Porque "El Valle de las Muñecas" tiene el récord de situaciones y diálogos ridículos, impostados sobre secuencias de aguda afonía melodramática.
Otro highlight es la estancia de la infatigable Neely O'Hara en el sanatorio de desintoxicación. Lo que tendría que resultar perturbador e inquietante, se convierte para el espectador en un maratón de risas.


La bañera relajante cubierta con una manta, el placaje de las enfermeras y el asalto de la "homosexual en potencia" se desarrollan en sucesión de escenas, mientras la boca del espectador se convierte en una O continua.
La locura culmina con el encuentro de Neely y el pobre Tony Polar. Éste postrado en una silla de ruedas, tiene fuerzas para cantar a dúo "Come live with me" en medio de la sala de recreo del sanatorio.

Tony ya había protagonizado otra secuencia estupenda, cuando sus piernas fallan, al bajar una escalera.
Pero allí estaba su querida Jennifer North para socorrerlo de una manera un tanto extraña y gritar: "¡Oh, Tony, Tony!".


Pero volvamos a Neely, la dueña absoluta de los momentazos. Otra cumbre de la película es cuando descubre a Ted Casablanca, su segundo marido, bañándose desnudo en la piscina con otra señorita. En la trifulca, Neely lo llama "afeminado", a lo que Ted responde: "Necesitas gafas, nena, es lo menos parecido a un chico".

Mi favorito es, sin ninguna duda, el final de la O'Hara, sola en el callejón, borracha como una cuba, e imprecando a Dios, a todos los personajes de la película y a su gloria perdida.
Ese instante define la fórmula resultante de tanto exceso: vergüenza ajena por un tubo, pero la deliciosa sensación de que no has visto nunca nada igual.

lunes, 22 de octubre de 2007

El Cine de Hayao Miyazaki es...


- ¿Miyazaki? ¿Quién es ese? Como si me hablaras en chino (o en japonés).
- El genio de la animación japonesa.
- Calla, que todavía estoy intentando entender la trama de “El castillo ambulante”.
- Seres humanos que se convierten en bichos. Bichos que se convierten en seres humanos. Bichos que se convierten en otros bichos.
- Amor, amistad, pacifismo, ecologismo.
- Donde la imagen es ideal, los ojos de la protagonista brillan y la música es una maravilla.
- Nada es lo que parece. Todo es ambiguo. La que parece mala resulta ser buena.
- El único cine actual realmente imprevisible.


- Las películas animadas que arrasan en los festivales.
- Magia, en todos los sentidos.
- Entre el sueño romántico y la pesadilla de lo viscoso. Véase “El viaje de Chihiro”.
- ¿Qué clase de animal era finalmente el Totoro?
- ¿De quién era hija la Princesa Mononoke?
- ¿Eran hermanos Chihiro y Haku?


- Bah, no ha vuelto hacer nada tan grande como “Heidi” y “Marco”.

domingo, 21 de octubre de 2007

Natalie


Sé que os encanta. Sé que siempre habéis querido ser como ella. Aunque sea sólo para ser amada en la pantalla por Warren Beatty, James Dean o Steve McQueen. Hay que reconocerlo: Natalie Wood os pone.
Fue la estrella más grande de los sesenta, cetro quizá compartido con Liz Taylor.
Pero la Wood era más joven y más cercana que cualquier otra actriz que hubiese llegado a lo más alto en Hollywood. Su imagen, entre sofisticada, angelical y neurótica, hablaba de una época y un tipo de muchacha.


Otra niña actriz, auspiciada por una madre ambiciosa; Natalie era una muñeca preciosa, especialmente en "Miracle on 34th Street", interpretando a la nena que no cree en Santa Claus, hasta que éste aparece en Macy's.
La cámara adoraba a Natalie desde el principio, y su idilio continuó. Se convirtió así en una de las pocas estrellas infantiles que transitaron sin traumas a la edad adulta. Porque la Wood era cada vez más excitante.

Intentando que su padre le diera un beso en "Rebelde Sin Causa", llenando su bañera de histeria, sexualidad y reproches en "Esplendor en la Hierba" y cantando doblada I feel pretty en "West Side Story".
Hubo una era en que Natalie encadenaba éxito tras éxito, cuando salía con Warren Beatty, cuando tenía un terapeuta, cuando bebía más de la cuenta en las fiestas de Hollywood, cuando decía que su fobia era ahogarse.
Y sobre todo, cuando amaba y odiaba a Robert Wagner.


Robert y Natalie eran como Liz y Richard en versión juvenil. Se casaron dos veces, hicieron un par de películas juntos y él nunca la ha olvidado.

Elia Kazan engañó a Natalie durante el rodaje de "Esplendor en la Hierba". En la climática secuencia en que su personaje intenta ahogarse, Kazan le prometió una doble. Pero Natalie lo tuvo que interpretar ella misma al final. Su cara de terror en la escena es real.
El destino quiso que, en 1981, Natalie Wood muriese en el mar, al caer desde el yate "Splendor", donde compartía la noche con Robert Wagner.

sábado, 20 de octubre de 2007

La Calle de Atrás


(Rae Smith subasta su colección de modas en una reunión benéfica de la alta sociedad. Liz Saxon aparece y puja por el vestido de novia)

RAE: Adjudicado a...

LIZ: Adjudicado a la señora de Paul Saxon.

RAE: ¿Quiere que se lo enviemos?

LIZ: No sea absurda. El vestido de boda no es para mí. Aunque quisiera que se lo entregasen. No importa cómo le siente, porque ella nunca logrará ponérselo.
Todas estais intentando adivinar quién es la mujer. ¿O debería decir la otra mujer en la vida de mi marido? La misteriosa criatura que aparece en Londres, Zürich, Roma,... La que siempre se oculta en la calle de atrás.
¡¡Quiero que entreguen ese vestido a la "maravillosa" Rae Smith!!.... Cárguenlo en la cuenta de mi marido.



Susan Hayward y Vera Miles en "La calle de atrás" (Back street, 1961)

viernes, 19 de octubre de 2007

Deborah en el Himalaya


Ayer falleció Deborah Kerr, una actriz extraordinaria, imprescindible presencia durante dos décadas en Hollywood y en el cine inglés.
Su institutriz de "Suspense" (The innocents), de Jack Clayton, siempre la he considerado una de las mejores interpretaciones femeninas de la Historia del Cine.
Pero si me tuviera que quedar hoy con una Deborah, una imagen y un lugar, me iría al Himalaya. Y que Jack Cardiff fotografíe.


Deborah es la Hermana Clodagh, atrapada en la misión que regenta en un Himalaya sensual y místico, con sus sentimientos engarzados en un pasado triste. Mientras, la ansiedad de las monjas crece por momentos. Una de ellas, la "enferma" Hermana Agnes tiene ciertas ganas de pintarse los labios y pasárselo bien.
"Narciso Negro" es la cumbre del cine intoxicante, una experiencia audiovisual absoluta y un melodrama refinado y emotivo, perpetrado por esos dos señores tan estupendos y locos como eran Michael Powell y Emeric Pressburger.
Deborah Kerr ya había participado en "Coronel Blimp", otra película de este tándem. Pero fue en "Narciso Negro", donde obtuvo su primer papel importante.
Después, vino Hollywood y un puñado de películas estupendas.
Hoy, todos de luto.

Deborah Kerr (1921 - 2007)