viernes, 29 de febrero de 2008

Nomi en Las Vegas


Paul Verhoeven fue el primer director que acudió a recoger un Razzie. Y dijo algo que ya sabíamos. Que es mejor que hablen mal de uno mismo que ser ignorado. Y "Showgirls" es un claro ejemplo.
En el momento de su estreno, fue calificada por la crítica como la mayor pieza de basura jamás realizada, fracasó en taquilla y se llevó siete Razzies.
Factores que sólo aceleraron su clasificación de culto. La respuesta fin de siglo a "El Valle de las Muñecas" tenía el cetro de la dulce infamia bien asegurado.


"Showgirls" es la historia de la impetuosa Nomi Malone, que se convierte en lap dancer de Las Vegas, mientras descubre que todo el mundo la va a tratar como una puta por los siglos de los siglos.
Una vistosa galería de horrores en ese show biz de strip tease: gente depredadora, drogadicta, asquerosa, que requiere que Nomi tenga los pezones erectos si quiere ser una estrella.
Y, al final, la súper saga del desnudo debe culminar en un necesario enfrentamiento gatuno con la diva Crystal Connors.


Elizabeth Berkley ignoraba en ese momento que asesinaba su carrera a base de tacón y teta brillosa.
En cualquier caso, todas las críticas que recibió fueron desproporcionadas y pelín moralistas. Porque, si eres mala actriz, mejor que no te pases media película en pelotas. Te crucificarán en los States.


"Showgirls" se mueve en dos coordenadas básicas: la estupidez y lo desagradable. No hay descanso en la turbiedad y cada escena es aún peor que la anterior.
¿Quién puede olvidar ese polvo en la piscina, donde Kyle MacLachlan convierte a Elizabeth Berkley en lo más parecido a una anguila eléctrica? ¿Y esa culminación del espanto que supone la violación en grupo a la amiga negra de la protagonista?
Como se escribió en su día en "Fotogramas", "está a medio camino entre John Waters y Jacqueline Susann".

En medio de todo el desaguisado hardcore camp, irrumpe súbitamente una formidable química entre la Berkley y su oponente Gina Gershon, que sólo contribuye a incrementar el estupor general.


El único beneficiado de "Showgirls" fue su guionista, el indescriptible Joe Eszterhas, que se llevó la friolera de cuatro millones de dólares.
Elizabeth Berkley, por su parte, cobró sólo cien mil.


"Showgirls" es tremenda. Es mala como ninguna, pero, como pocas, tiene un carácter indudable. Nunca lo malo fue tan hipnotizante.
Con los años, dejará de ser desagradable y sólo será estúpida. Como todos nuestros mitos trashy.

jueves, 28 de febrero de 2008

Goran Visnjic


Nuestra mini-saga "Doctores Buenorros de la Televisión" debe continuar con un hombre que nos ha devuelto el amor por el Mediterráneo Oriental, en general, y por los Balcanes, en particular.
Es decir, el Doctor Luka Kovac de "ER", más conocido en la vida real como el actor croata Goran Visnjic.


Todo lo que se refiera a Goran me provoca un serio desequilibrio hormonal. Nervios, sudoración excesiva, ganas de que me muerda el cuello.
Cuando Goran sonríe, oigo la llamada de Transilvania. No habría Drácula más idóneo que él.


Llegó a "ER" en 1999, al principio de la sexta temporada, tras la salida de George Clooney. Las comparaciones fueron inmediatas, pero bastante inútiles.
Goran no era un recambio y así lo ha demostrado.
Todavía sigue vinculado a la serie, siendo ahora el miembro más antiguo entre el reparto. Sus apariciones en esta temporada decimocuarta son esporádicas, pero ha prometido seguir.


En el mismo año de la llegada de Luka Kovac al County General apareció otro personaje querídisimo: Abby Lockhart, interpretada por la genial Maura Tierney.
Y la suerte de Abby es tener enamorado a ese Luka traumatizado, bellísimo, de acento eslavo, incisivos prometedores, cabello arrebatador y mirada azul.


Ya lo sabía Madonna cuando había elegido a Goran para que la sobara toda en su vídeoclip "The Power of Goodbye".
Visnjic iba a dar que hablar y así ha estado en varias listas de hombres sexys de la televisión.

La contrapartida ha sido el desmentido del rumor que lo incluía en "Quantum of Solace", la nueva entrega de Bond, como antagonista de Daniel Craig. Ese encuentro de semejantes titanes tendrá que esperar.
De momento, deseo que, si me tienen que atender de urgencias, sea Goran el único que me ausculte.

miércoles, 27 de febrero de 2008

¿Quién es... Katherine Heigl?


Una de las que... Discute el dudoso protagonismo de Ellen Pompeo en "Anatomía de Grey". Katherine es Izzie Stevens, el papel que le ha dado fama internacional.

Lleva en el negocio desde... Los nueve años, como modelo. Su debut en el cine se produjo en 1992.

La pudimos ver en... "El Rey de la Colina", la versión americana de "Mi Padre, Mi Héroe", la serie "Roswell", entre otras.

Ganó... El Emmy a la mejor actriz de reparto en la última edición. En su discurso confesó su sorpresa. "Mi propia madre me dijo que no tenía ninguna posibilidad de ganarlo".

Izzie Stevens es... El alma de "Anatomía de Grey"; el personaje más sentimental y simpático de todos. Su relación imposible con un enfermo de corazón, interpretado por Jeffrey Dean Morgan, fue todo un highlight del drama médico.

Demuestra que... Las rubias no son tontas y pueden tener un talento dramático evidente.

También en cine con... "Knocked Up" (Lío Embarazoso), que la empareja con Seth Rogen, última sensación de la comedia norteamericana. Katherine asegura que no le gusta la película porque la considera sexista.

Casada con... El cantante Josh Kelley y muy amiga de T. R. Knight (George O'Malley en "Anatomía de Grey").

Muy a lo Marilyn en... La gala de los Oscars. Su primera aparición en los premios ha sido por todo lo alto. Se le augura un futuro sustancioso.


martes, 26 de febrero de 2008

Louella De Ville


Hubo una época que todos temían a Louella Parsons en Hollywood. Fue la periodista de cotilleo más importante de la era dorada de los estudios y, por ello, formaba parte del show. De ese show que se beneficia de la crónica negra y de la infamia para perpetuar su interés.

Louella podía arruinar reputaciones con un solo comentario, ya fuera a través de la radio o de la prensa. Y entonces, eso significaba la muerte artística. Los dardos que la Parsons dedicó a la indomable Frances Farmer fueron significativos en ese sentido.


Porque la celebridad que deseara buena prensa, tenía que sublevarse al "poderío Louella". Se convirtió pronto en el árbitro social y moral del show business. Lo sabía todo siempre y antes que nadie.

Su reinado en el chismorreo se vio perturbado en 1937, con la aparición de la que fue su gran rival, Hedda Hopper.


Hedda, que había sido actriz y había contado entonces con la aprobación de Louella, se convertía de la noche a la mañana en su némesis. Igual de bruja que la Parsons, los famosos de Hollywood se dividían entre los adictos a Louella y los partidarios de Hedda.
Los años sesenta supusieron el final del aquelarre parsoniano. Su influencia había bajado considerables enteros y Louella se retiró.

Pero, ¿por qué durante tanto tiempo Louella Parsons tuvo tanta importancia? ¿Por qué se convirtió su favor mediático en imprescindible para triunfar? ¿Por qué llegaba a todos?

Guionista de películas mudas y articulista durante los años veinte, su ambición atrajo la atención del magnate William Randolph Hearst (la evidente inspiración de Orson Welles para su "Ciudadano Kane"). Durante años, Hearst aseguró la pervivencia de los cotilleos de Louella en su poderosa red de prensa y radio a lo largo del país.


Mientras todos los periodistas atacaban con saña a la actriz Marion Davies, novia y protegida de Hearst, Louella pedía que le diesen una oportunidad a la "pobre" muchacha.

La voz de su amo. Y según Kenneth Anger, una buena boca cerrada para lo que le interesaba. El gran secreto que se quedó en la lengua de la terrible Parsons fue el asesinato de Thomas Ince a bordo del barco Oneida. Viajaban en él Hearst, Marion Davies, Chaplin y la misma Louella.

Lo que allí se sucedió se quiso ocultar, por lo que nunca quedó aclarado. En cualquier caso, Hearst fue el primero que puso precio al silencio de Louella Parsons.

lunes, 25 de febrero de 2008

Especial Oscars


Algo se muere en los Oscars cuando la más emocionada es la directora galardonada del cortometraje documental.
Hubo poca lágrima y poca sorpresa, pero ya es la costumbre en una entrega cada vez más mecánica y monótona.
Se intenta repartir los premios gordos durante la noche para aligerar la cosa, pero sólo se consigue un tedio mayor. "¡Que todavía quedan los de banda sonora y los documentales!", llegué a gritar en plena madrugada.

Diablo Cody también lloró cuando recibió su Oscar al mejor guión original. Sólo comparable a Bustamante y su andamio; Diablo ya tiene la seguridad de que la barra de stripper ha pasado a mejor vida. Su saga rags-to-riches podría ser catalogada como naked-to-bad dressed. Sólo Jennifer Hudson la aventajó en lo que a traje horrible se refiere.


Casi todas de negro, sobrias y elegantes, más sosas que nunca. De rojo fue una Katherine Heigl guapísima, que visita el blog este miércoles, pero la más regia era, sin duda, Hilary Swank.
Mientras, Clooney, Mortensen, James McAvoy y Colin Farrell aseguraron el suspiro.


Y los premiados, Bardem, Day-Lewis y Marion Cotillard, dejaron claro que a la Academia lo que le gusta es la intensidad, la transformación y las pocas bromas, para calificar de grande una interpretación. Eso sí, tuvieron su originalidad premiando a Tilda Swinton, una mujer ya imprescindible.
Daniel Day-Lewis todavía tiene las huellas de haber sido el hombre más deseado de los primeros noventa, debajo de toda esa capa consciente de desaliño y vejez prematura.
Algún destello de genialidad, los chistes de Jon Stewart, la sal de Kristin Chenoweth. Pero todo enterrado bajo una capa de rutina y eternizado por las mil canciones de "Encantada". Los Oscars necesitan un remozado, pero no se sabe bien cuál es.


Sobre la película victoriosa, "No Es País Para Viejos" (No Country For Old Men), sólo decir que ha me resbalado de la misma manera que lo hace toda la filmografía de los Coen.
Mi favorita era "Expiación" (Atonement), la única que ha ido en contra de lo que esperaba de ella, la más valiente narrativamente y la más hipnótica. Una película a valorar.


Hasta el próximo año, queridos, odiados Oscars.

El Oscar es...


- El premio de la Academia de Cine yanqui.
- Un chaval de Puertollano que venía a comer a casa.
- El objetivo de mi veneno en el día de hoy.
- La puesta de largo de la industria de Hollywood y una de sus grandes armas promocionales.
- Desesperadamente impreciso.


- El coñazo más disfrutable.
- La pesadilla de Lauren Bacall.
- Una manera de admirar y criticar los trapos ajenos.
- Aquel que premia al que no se lo llevó el año pasado, al que no se lo ha llevado en cuarenta años, al que está de moda o al que está al borde de la tumba.
- Myrna Loy nunca recibió ni una sola nominación.


- Hitchcock y Barbara Stanwyck jamás fueron galardonados.
- Adicto a premiar mamotretos, del tipo "El gran Ziegfeld" o "Titanic".


- Un lavado de cara en toda regla. Se premia un supuesto prestigio una vez al año, y se sigue vendiendo porquería el resto del tiempo.
- Cabrea, es injusto, pero no hay quien se lo pierda.
- Y, claro, premiaron a "Crash" por encima de "Brokeback Mountain".


- Bah, cállate, que le dieron cuatro a la Katharine Hepburn y seis a "Eva al desnudo". Algo sabrán los pobres.

(y después... La Crónica de los Oscars 2007-08)

domingo, 24 de febrero de 2008

Angela


Una reverencia. Estamos en presencia de una señora llamada Angela Lansbury. ¿Quién se puede permitir el lujo y la poca vergüenza de negar la adoración que merece?
La conocemos por el espléndido otoño de su carrera, cuando tuvo su éxito más inesperado.

Pero la Lansbury ya tenía una trayectoria larguísima, que había empezado en los años cuarenta para la Metro Goldwyn Mayer, cuando todavía era adolescente.
Sus aclamadas intervenciones en "Luz que Agoniza" y "El Retrato de Dorian Gray" la hicieron imprescindible.


Pero la cruz de Angela estuvo clara desde el principio. Siempre iba a ser la "otra mujer", siempre iba a parecer mayor de lo que era. De hecho, la Lansbury empezó a interpretar a madres cuando apenas tenía treinta años.

En 1962, sorprendió a todos con su terrible mamá anticomunista de "El Mensajero del Miedo" (The Manchurian Candidate), una de las villanas más genuinas de la Historia del Cine y quizá su mejor interpretación cinematográfica.
Supuso su tercera y última nominación al Oscar.


Pero fueron dos papeles bombón en décadas posteriores las que han hecho de la Lansbury una estrella perenne, una figura simpática y una señora adorable.
La primera, su genial "Bruja Novata" para Disney, y la segunda, esa Jessica Fletcher, escritora-detective para la exitosa serie "Se ha Escrito un Crimen".


Tras cuarenta años adosada a la etiqueta "secundaria de lujo", Angela se convirtió en una celebridad en todo el mundo, querida y seguida por millones de fieles durante los doce años que duró la serie.

Aún sigue en activo, prestando su inconfundible voz británica a películas animadas y su última aparición fue el año pasado en "La Niñera Mágica". Mantiene como seña de identidad un arrebatador sentido del humor.
Angela Lansbury se convirtió en toda una abuelita para la generación que quiso darle el puesto que merecía. Me niego a olvidarla nunca.

sábado, 23 de febrero de 2008

Trío


¿Para qué conformarse con uno cuando puedes quedarte con los dos? Es cuestión de plantearlo. Los dos aceptarán. Preferirán estar contigo de manera compartida que quedarse solos.
Habéis entrado en el mundo del ménage à trois.

Ahora las reglas son cosa de tres. ¿Una cama bien grande de 4x4 o mejor un trío de pequeños lechos, como los Ositos de Ricitos de Oro?
Tres baños, tres cepillos de dientes, tres espejos, tres turnos, tres platos en la mesa, tres nombres en el buzón.
¿Cómo los presentarás ante las visitas?
Si has llegado a ese nivelón de relaciones amorosas, olvídate de los cotilleos, de la envidia ajena y de la maledicencia. Vives con dos. No dejes que se meta nadie más, ni siquiera a opinar.


Fíjate en la Katharine Ross de "Butch Cassidy & The Sundance Kid", en la Jean Seberg de "Paint Your Wagon", en la Miriam Hopkins de "Design For Living". Son tus antecesoras en la cuestión triatlética. Para ellas, fue la mejor manera que encontraron para ser felices. Quizá para ti sea la solución.

Si aparte de vivir tres, el sexo es también cosa de tres, habéis accedido a una fase más allá del ménage.
Es el momento del trío sexual. Uno puede quedarse mirando; pero, como dicen en "Shortbus": "mirar es participar".
Tres cuerpos que deben ordenarse, en un encuentro imperfecto y que, a veces, verge en el desequilibrio.


Mi consejo: sé siempre la estrella invitada.

viernes, 22 de febrero de 2008

Lo Que Lana se Llevó


No te ibas a librar de un viernes, Lanita. Por mucho que te quiera, muchos títulos tuyos pertenecen sin remisión al departamento del basurismo cinematográfico. Es más, forma parte de tu encanto.
Quizá te sorprenda la elección de "La Calle del Delfín Verde". Años cuarenta, producto Metro, melodramón. Tanto prestigio que hasta te hicieron pasar por dama francesa y te cambiaron el color del pelo.


Sin embargo, el fulgor no puede encubrir los resultados ni las intenciones. "La Calle del Delfín Verde" está atacada por la polilla desde el principio. Hasta para 1947, la historia luce antigua, endomingada, sin nervio. Y, sobre todo, larguísima.

Basada en un best-seller de Elizabeth Goudge, la historia cuenta cómo William Ozanne escribe una carta de amor a una de las hermanas Patourel. Y, como estaba muy borracho cuando la redactó, se confunde de hermana.


Es decir, que Richard Hart se tiene que casar con Lana Turner, cuando quien le gustaba era Donna Reed.
Lana va a Nueva Zelanda a vivir mil aventuras, mientras la pobre Donna se salva milagrosamente de perecer ahogada y se mete a monja.


La batalla por conseguir la peor interpretación de la película es un mano a mano entre Lana y su nuevo galán, el recién llegado Richard Hart, tan poco excitante que la Metro lo despidió poco después.
Y, cuando ya parecía que se había agotado la sensación de postizo, aparece el terrorífico Van Heflin haciendo de maorí rebelde, que se siente decididamente atraído por esa Lana de miriñaque y pelo moreno.


Por mucha factura de postín, "La Calle del Delfín Verde" se mueve en los terrenos del kitsch, de la literatura falsa y del romanticismo domesticado. En ningún caso, debe ser confundida con un clásico bona fide.

Vendida en su día como el perfecto "Lo Que el Viento se Llevó" para Lana Turner, "La Calle del Delfín Verde" fue todo un éxito de taquilla y ganó un Oscar a los efectos especiales.
Su imagen más célebre es ese terremoto neocelandés, donde la cara de angustia de la Turner no tiene precio. Es el momento en que lo pésimo se vuelve seductor.


jueves, 21 de febrero de 2008

George Clooney


George Clooney ha sido la estrella de Hollywood más rápida de la Historia. En poco más de diez años, ha pasado de ser desconocido y/o ignorado a convertirse en sinónimo de la industria y señor de lo más influyente.

Para el público, Clooney provoca toda una galería de reacciones positivas.
Gorgeous George siempre cae bien, y cuando seduce, es inevitable caer en las redes que teje. Achina los ojos y sonríe.


Su condición de soltero de oro, sus papeles de canalla encantador, sus anuncios de marcas savoir faire; Clooney podría repeler por ajustarse a un patrón demasiado clásico, pero ahí sigue, imbatible y copando los corazones de medio mundo.
George luce insólitamente nuevo. Tan imprescindible, que ya nadie se acuerda de que, cuando empezó, sólo era el sobrino de Rosemary Clooney.


Lo conocimos en "ER", cuando no tenía canas y la audiencia más sugestionable se sentía identificada con Carol, la enfermera interpretada por Julianna Margulies, el gran amor del pediatra Doug Ross.
George estuvo en las cinco primeras temporadas de la serie médica y salió de ella hecho una estrella total; suponía la primera vez que la televisión creaba un astro de Hollywood con todas las de la ley.


Desde entonces, se asegura una carrera sin un sólo paso en falso, que compagina con labores de dirección y producción ejecutiva.
Todo para que no dudes que George Clooney es el marido perfecto con el que nunca te podrás casar.
No sufras. Limítate a mirarlo. El domingo estará en los Oscars.


Con Clooney, empieza una nueva miniserie para el Día del Maromo: "Doctores Buenorros de la Televisión". ¡Indispensable!

miércoles, 20 de febrero de 2008

¿Quién es... Diablo Cody?


Guionista y... Estrella. Una rara simbiosis, donde el escritor de la película es más importante y atrayente que cualquier otro aspecto de la misma. Diablo es una excepción, sólo anticipada por personajes como Woody Allen o Charlie Kaufman.

Triunfa con... "Juno", la película independiente del año, dirigida por Jason Reitman. Diablo se ha convertido en el nuevo filón indie.

El domingo... Se la nombrará en los Oscars cuando se lean los nominados al mejor guión original. Parte como favorita para llevarse la estatuilla a casa.

Antes fue... Stripper para varios clubs de Minnesota, alternando con trabajos en teléfonos eróticos.

Conoció a su marido... Por Internet. Se casaron en 2004; ahora están en trámites de divorcio.

"Juno" es... La historia de una adolescente embarazada pero, ante todo, la esperanza de que el amor (y la ingenuidad) duren para siempre. Una película más mona que grande.

Ahora prepara... La comedia de terror "Jennifer's Body" y la serie "The United States of Tara", de la que también es productora ejecutiva y que tiene a la genial Toni Collette como protagonista.

martes, 19 de febrero de 2008

Queridísima Christina


Hoy estamos acostumbrados a saberlo todo acerca de las celebridades. Biografías no autorizadas, familiares rencorosos, periodistas con ganas de cotilleo; el trapo sucio es la ley.
Pero, ¿quién fue la gran pionera en destapar las miserias detrás de glamourosas fachadas? La respuesta es Christina Crawford y su novela "Queridísima Mamá".
Y la mamá en cuestión era Joan Crawford, descrita por su hija adoptiva como una alcohólica, una maniática de la limpieza y con un grave desorden de la personalidad. Pero, sobre todo, como una madre maltratadora, que en ocasiones vergía en el puro sadismo.


La reacción a la novela de Christina fue enorme y suscitó todo tipo de comentarios.
Myrna Loy, amiga de la Crawford de toda la vida, aseguró que todo lo que se decía en el libro era mentira. Myrna Loy aseguró que había coincidido con Christina en una obra de teatro en la que ambas participaban y que demostró un carácter horrible y despótico, muy alejado del papel de víctima que se otorgaba en "Queridísima Mamá".
Douglas Fairbanks, Jr., el primer marido de Joan Crawford, atajó el tema, diciendo que la Joan que conoció no era la Joan de la que se estaba hablando.

Pero otras personalidades de Hollywood verificaron con convicción muchas de las historias que relataba Christina Crawford. Entre ellas, Helen Hayes, Bette Davis, June Allyson y, especialmente, Betty Hutton.
La Hutton fue vecina de Joan Crawford durante varios años y oía en ocasiones las tremendas regañinas y los severos castigos que recibían Christina y sus hermanos.
Betty Hutton animaba a sus propios hijos a jugar con los de la Crawford, para distraerlos de lo que acontecía en la infernal casa.


Era significativo, en cualquier caso, que Christina escribiese esa novela como un ajuste de cuentas. Había sido borrada, junto a su hermano Christopher, del testamento de su madre.

Los escalofriantes sucesos relatados en el libro de Christina dañaron la imagen de Joan Crawford durante años.

La histriónica adaptación cinematográfica, protagonizada por una Faye Dunaway completamente disparatada, fue la estocada definitiva, aunque perjudicó tanto a la leyenda de la actriz como a la denuncia de su hija. La película convirtió el maltrato infantil en un motivo de risa.

Christina tampoco ha ayudado mucho a poner las cosas en su sitio.
Así, reescribió la novela, con motivo del 25 Aniversario, y la presentó rodeada de drag-queens, que imitan a su madre y organizan pases de la película a lo Rocky Horror.