
Paul Verhoeven fue el primer director que acudió a recoger un Razzie. Y dijo algo que ya sabíamos. Que es mejor que hablen mal de uno mismo que ser ignorado. Y "Showgirls" es un claro ejemplo.
En el momento de su estreno, fue calificada por la crítica como la mayor pieza de basura jamás realizada, fracasó en taquilla y se llevó siete Razzies.
Factores que sólo aceleraron su clasificación de culto. La respuesta fin de siglo a "El Valle de las Muñecas" tenía el cetro de la dulce infamia bien asegurado.

"Showgirls" es la historia de la impetuosa Nomi Malone, que se convierte en lap dancer de Las Vegas, mientras descubre que todo el mundo la va a tratar como una puta por los siglos de los siglos.
Una vistosa galería de horrores en ese show biz de strip tease: gente depredadora, drogadicta, asquerosa, que requiere que Nomi tenga los pezones erectos si quiere ser una estrella.
Y, al final, la súper saga del desnudo debe culminar en un necesario enfrentamiento gatuno con la diva Crystal Connors.
Y, al final, la súper saga del desnudo debe culminar en un necesario enfrentamiento gatuno con la diva Crystal Connors.

Elizabeth Berkley ignoraba en ese momento que asesinaba su carrera a base de tacón y teta brillosa.
En cualquier caso, todas las críticas que recibió fueron desproporcionadas y pelín moralistas. Porque, si eres mala actriz, mejor que no te pases media película en pelotas. Te crucificarán en los States.
En cualquier caso, todas las críticas que recibió fueron desproporcionadas y pelín moralistas. Porque, si eres mala actriz, mejor que no te pases media película en pelotas. Te crucificarán en los States.

"Showgirls" se mueve en dos coordenadas básicas: la estupidez y lo desagradable. No hay descanso en la turbiedad y cada escena es aún peor que la anterior.
¿Quién puede olvidar ese polvo en la piscina, donde Kyle MacLachlan convierte a Elizabeth Berkley en lo más parecido a una anguila eléctrica? ¿Y esa culminación del espanto que supone la violación en grupo a la amiga negra de la protagonista?
Como se escribió en su día en "Fotogramas", "está a medio camino entre John Waters y Jacqueline Susann".
En medio de todo el desaguisado hardcore camp, irrumpe súbitamente una formidable química entre la Berkley y su oponente Gina Gershon, que sólo contribuye a incrementar el estupor general.

El único beneficiado de "Showgirls" fue su guionista, el indescriptible Joe Eszterhas, que se llevó la friolera de cuatro millones de dólares.
Elizabeth Berkley, por su parte, cobró sólo cien mil.
Elizabeth Berkley, por su parte, cobró sólo cien mil.

"Showgirls" es tremenda. Es mala como ninguna, pero, como pocas, tiene un carácter indudable. Nunca lo malo fue tan hipnotizante.
Con los años, dejará de ser desagradable y sólo será estúpida. Como todos nuestros mitos trashy.














































