martes, 31 de marzo de 2009

Chicas de Cine y Doctores de Televisión


Las nenas de Hollywood tienen un nuevo motivo de preocupación.
Se llama Twitter y es lo último en redes sociales. Se ha puesto de moda entre las estrellas, que lo usan para acercarse a sus fans y, de paso, promocionarse.
Jennifer Aniston no ha dudado en señalar a Twitter como una de las causas de su ruptura con John Mayer que, según parece, era todo un adicto al nuevo invento.


Sin embargo, los reyes del furor por el Twitter son Demi Moore y Ashton Kutcher.
Estupefactos nos quedamos cuando Ashton colgó una foto del lindo pompis de su esposa. La instantánea estaba tomada en la isla del Caribe a la que acudieron para asistir a la boda de Bruce Willis.
Demi amonestó duramente a Ashton, aunque a nosotros no nos engañan tan fácilmente.


No hay mejor manera de publicitarse que enseñando carne y asegurando morbo. Algo que Demi ha sabido muy bien desde siempre.


Pero volvamos a la omnipresente Jennifer Aniston, que ha asegurado que será madre soltera este año. Cansada de esperar al hombre ideal, la dorada Friend piensa gestar y criar retoño en soledad.


Otra que ha visto en la maternidad la mejor cura para el desamor ha sido Madonna, que ha corrido a Malawi como alma que lleva el Diablo en busca de niño descarriado.


La adopción de Madonna está siendo debidamente contada en episodios en los medios de comunicación, mientras su ex marido Guy Ritchie afirma convencido que adora su nueva vida de soltero.


Nicole Kidman acaricia proyecto definitivo: aspira a convertirse en la nueva musa del genio de Manhattan.


Así, se confirmaba la noticia de que participará en lo nuevo de Woody Allen.
Nicole es otro peso pesado en el robusto reparto, que incluye a Anthony Hopkins, Antonio Banderas, Naomi Watts, Freida Pinto y Josh Brolin.


La televisión y sus estrellas siguen dando que hablar. El "culebrón Izzie" no termina. ¿Seguirá Katherine Heigl en "Anatomía de Grey" o se marchará?


La propia actriz alimentaba el suspense cuando decía, el pasado fin de semana, que ni ella misma lo sabía.
Contrariamente a lo que veníamos escuchando, la Heigl ha asegurado que está disponible para continuar en la serie y que se siente cómoda en ella.


De momento, su personaje, la doctora Izzie Stevens, ha sido diagnosticada de una gravísima enfermedad y el desenlace - fatal o no - coincidirá evidentemente con el cliffhanger de esta temporada.


Mañana llega el season finale de "Damages", que promete traca con una hora y media de Glenn Close y Rose Byrne en su especialidad de abogadas vengativas.


Y este fin de semana, se estrena en la HBO la segunda temporada de "In Treatment", donde recuperamos a Gabriel Byrne, nuestro psicoterapeuta favorito, atendiendo distintos pacientes y con un nuevo horario de consulta.


Pero la noticia catódica de la semana es, por supuesto, el final de "ER".


El jueves será el canto del cisne de la ya legendaria serie médica, que cerrará las puertas del County provocando más de una lágrima.


Este pasado fin de semana, se celebró una fiesta en Hollywood para celebrar la despedida de esta serie insignia de la televisión contemporánea.
Acudieron miembros del reparto de "ER", tanto de los primeros tiempos como de los últimos.


Lo más notorio, en cualquier caso, fue la tripa embarazadísima de Parminder Nagra, que ha anunciado parón en su carrera artística para dedicarse un tiempo a la maternidad. Lo dicho: ellas y sus retoños.


Como ya sabes que nos encanta "ER", el viernes tendremos un artículo muy especial sobre la serie en "Codes & Topics". Stay tuned!

lunes, 30 de marzo de 2009

La Década de los Sesenta es...


- La era hippie.
- Una explosión de color con el nombre de psicodelia.


- Los jóvenes no quieren ir a Vietnam.
- La Señora Robinson.


- Marilyn no contesta el teléfono y el mundo se despierta con la noticia de su suicidio.
- Los Beatles cantan "A Day in the Life"...


- ... mientras la British invasion no cesa, desde los Rolling Stones hasta Dusty Springfield.
- Vibra San Francisco. Vibra Londres. Vibra París. Arde la generación.


- Liz y Richard.


- La lenta caída de Hollywood y su sistema de estudios.
- Jacqueline Kennedy enseña la Casa Blanca en televisión.


- La Guerra Fría ya tiene un símbolo: un muro electrificado y vigilado divide la ciudad de Berlín en dos.
- Los hijos de Henry Fonda ponen nervioso a papá. Peter consume LSD en "Easy Rider" y Jane se desnuda en "Barbarella".


- "Si te acuerdas de los sesenta, no los viviste". Droga y contracultura se conjugan.


- España le da al desarrollismo: boom turístico, Marisol y yeyé.
- Jim Morrison, Janis Joplin, Jimi Hendrix; el fuego de los rockeros del exceso.


- Hitchcock pone a gritar al público con su película más carismática y manipuladora: "Psicosis".
- Polanski vive feliz en Hollywood con Sharon Tate...


-... pero la familia Manson le arranca la sonrisa para siempre.
- Jacqueline Susann escribe "El Valle de las Muñecas", el libro más vendido en América después de "La Biblia".
- Nuevos aires en los cines europeos. La modernidad es un hecho.


- Martin Luther King tiene un sueño...


- ... pero se despierta cuando la América profunda lo asesina y se cobra también a los hermanos Kennedy.
- Jon Voight hace terminar la década con la mueca helada del "Cowboy de Medianoche".
- Pero el mundo mira a la Luna con renovada esperanza.


- Bah, la próxima, la próxima, ¡que descienda la bolita de la discoteca!

domingo, 29 de marzo de 2009

Faye


Fue una de las grandes estrellas del cine de los setenta; una mujer hermosa con un talento indiscutible, preferida por la crítica y poseedora de las armas adecuadas para seducir al público.


Pero Faye Dunaway sabe bien que hasta las más grandes actrices tienen dificultades.
De hecho, si no fuera tan testaruda, su estela se hubiese extinguido hace más de veinte años.
Ha asumido los fracasos, los ataques y los malos períodos. Y ha seguido adelante.


Su rostro anguloso y sus penetrantes ojos despedían el fuego de la neurosis y el poder característico de las hembras dominantes. Su voz ronca hacía el resto.


En su gran época, encadenó resonantes éxitos y la nominaron al Oscar al verla bella y lírica en "Bonnie & Clyde" y mentirosa y retro en "Chinatown".


Ganaría la estatuilla por su inolvidable Diana de "Network", periodista multiorgásmica y de taza temblorosa.
Su pareja por entonces, el fotógrafo Terry O'Neill, tomaría una fabulosa instántanea de la oscarizada la mañana después de la ceremonia.


Pero, a continuación, la buena racha acababa súbitamente y Faye asistía atónita a un declive casi total.


Joan Crawford aseguró que la Dunaway era la única actriz de su generación con madera de estrella. Y Faye le respondió de la manera menos ortodoxa.
Para el sensacionalista biopic "Queridísima Mamá", Faye no interpretó a Joan Crawford. Se convirtió en Joan Crawford.


Y la conjunción de los espíritus de las dos divas en un solo cuerpo dio como resultado la interpretación más apoteósica, histriónica y discutida de Faye Dunaway.
El estatus de culto de "Queridísima Mamá" no fue óbice para que Faye siguiera sufriendo embates de la crítica y decepciones comerciales a lo largo de la década de los ochenta.


Ya no se la tomaban en serio, y sus apariciones en títulos como "Supergirl" acrecentaban más su nueva imagen de diva del camp.
Sin embargo, nunca se ha rendido y encontró en el eclecticismo una manera de seguir adelante. Jamás le ha hecho ascos a nada y combina Hollywood, televisión y coproducciones europeas con igual garbo, mientras sus cirugías faciales desafían la imaginación.


Ahora quiere enseñar qué es aquello de la interpretación a las nuevas generaciones, porque, en definitiva, no hay otra que lo sepa mejor.


Hay mucho camino desde la Faye de "Bonnie & Clyde" a la Faye que vimos hace unas semanas en un episodio de "Anatomía de Grey".


Pero, en esencia, sigue siendo la misma Dunaway: una mujer de armas tomar.

sábado, 28 de marzo de 2009

La Resaca de Brenda


"Pues, la verdad, es que he pasado toda la noche follando con una pareja de Orange County. Y no tengo ni idea de porqué.
Es una de esas cosas sexuales, ya sabes. Orgías...


Tenían un pequeño vibrador de tecnología japonesa, que estimulaba el clítoris con descargas de muy bajo voltaje.
Da igual. Me invitaron a estar con ellos y pensé: "Esto sería cruzar un límite". Lo cual he venido haciendo cada vez más estos días.


Porque, ¿sabes qué? Los límites están sólo en nuestra cabeza. En la realidad, no hay ningún límite. Y, joder, es terrorífico, si te paras a pensarlo..."


Brenda Chenowith (Rachel Griffiths) se imagina contándole su turbulenta noche a Ruth Fisher (Frances Conroy) en "A Dos Metros Bajo Tierra" (Six Feet Under).

viernes, 27 de marzo de 2009

Cinefilia


Los cinéfilos son enfermos. Viven complicadas historias de amor con las películas. Se enamoran, se divorcian y vuelven a reencontrarse.
No es fácil amar el cine, especialmente cuando se convierte en una arista de la vida, cuando es el máximo proyecto laboral, cuando se hace un recurso inevitable en conversaciones, referencias y empresas vitales.


Almodóvar es cinéfilo, como nosotros. Ya lo sabíamos. Le gusta el melodrama "quiero a mi mamá", vive adicto al noir y se vuelve loco por el homenaje, la cita y el guiño.
"Los Abrazos Rotos", sobre la que nunca pensamos escribir antes de verla y descubrirla, resume el cine de Almodóvar, sin ser almodovariana.


Viéndola, disfrutándola, parece una película de aquel que quiere hacer un estudio sobre el director manchego y acaba atrapado en su mundo.


Lluis Homar coloca una peluca rubio platino a Penélope Cruz y le pide que no exprese nada. "Bastante falsa ya es la peluca", asegura.


Almodóvar es precisamente el depurador de lo falso, de lo postizo y de lo paródico, el mismo que ha tenido la valentía (o poca vergüenza) de asumir el kitsch patrio como estilo propio.
Pero bien lo sabemos los cinéfilos de verdad; ser posmodernos es el "quiero y no puedo" más sublime jamás concebido. La historia ya contada, la que no lleva a ninguna parte.


Nos gusta "Los Abrazos Rotos", porque es una joya imperfecta, una manufactura consciente de sí misma, cual De Palma al uso.
Si los anteriores ejercicios de estilo de Almodóvar quedaban enterrados en pretensiones y resoluciones fáciles, "Los Abrazos Rotos" opta por asumirse de antemano como una pieza frustrada, sin más intención que la de que contarse a sí misma con urgencia cinematográfica.


Está hecha expresamente para los adictos al cine, para los vampiros de celuloide y para los que la ceguera (y la negación de las imágenes) sería la tragedia definitiva.
Y Penélope es actriz.


Pedro la viste y la enjoya como la puta de Babilonia, devorada por José Luis Gómez con la misma codicia y fruición que Carmen Machi se come una magdalena.


Es la metáfora de la cultura del pelotazo, de la que Almodóvar formó parte.
Es una película en la que todos quieren participar, es revisitación tras revisitación y también la reivindicación del hitchcockiano villano gay, con la mirada de Rubén Ochandiano y su implacable cámara.


Lola Dueñas lee los labios de los que aparecen en pantalla y descontextualiza el drama, otro ingrediente más en el juego de la película.


Y Almodóvar llega a Canarias. Kira Miró puede hablar con asento y la fatalidad se encuentra, como no podía ser de otra manera, en el paisaje alucinado de Lanzarote.


Quién nos lo iba a decir. Hacía tiempo que le habíamos perdido las ganas a Pedro.
"Los Abrazos Rotos" es un peliculón. Irregular, digno de interminables discusiones, apasionante.