miércoles, 31 de diciembre de 2008

As Alexis


2008 ha sido un año esplendoroso. Y una de nuestras grandes cómplices ha sido la Joan Collins de "Dinastía", la simpar Alexis Morell Carrington Colby Dexter Rowan.

Joan Collins veraneaba en Marbella cuando recibió una llamada de su agente. "Tenemos un papel en "Dinastía" para ti".
A lo que Collins respondió: "¿Qué es "Dinastía"?". Lo que sucedió a continuación sería pura leyenda.


En la segunda temporada de la serie, entraba en escena la primera mujer de Blake Carrington. En ese momento, el temperamental Blake era juzgado por la muerte del amante de su hijo gay.
Alexis llegó para declarar en contra de su ex marido, relatando los pormenores de su morboso divorcio y asegurando que, por ello, la desterraron de Denver y del corazón de sus hijos.


Alexis aportó una energía indiscutible a "Dinastía"; con el nuevo personaje, incrementó su audiencia hasta convertirse en uno de los grandes éxitos de la televisión de la época.
La venganza de una mujer no debía ser menospreciada, y así, Alexis conspiraba, absorbía poder, manipulaba a su antojo y buscaba la infelicidad de aquel que se atrevió a romperle el corazón.


Con la astucia de una serpiente, la voracidad de una mantis religiosa y el vestuario de la más rococó de las Cleopatras, Alexis se hizo con el control de las empresas Colby, rivales de la Denver Carrington.
Adicta al champán, al caviar, a las pieles y a coleccionar maridos variopintos, Alexis protagonizó los mejores momentos de la serie.


Se enfrentaba a todos y cada uno de los personajes, pero sus más sonadas trifulcas sucedieron con su rival natural, la dulce Krystle.


Joan Collins dijo que siempre entendió a Alexis y quizá en ello reside el carisma de su interpretación.


En cualquier caso, fue su papel definitivo. Nada de lo que hizo la Collins antes y nada de lo que ha sobrado después, puede compararse a su Alexis, siempre sobrevestida, de mirada intrigante, gesto intoxicante y réplica punzante.


"Hay dos tipos de mujeres: las cobardes y las que son como yo", proclamó, definiéndose a sí misma.
Nos encanta Alexis, porque nos hace reír, porque adoramos su vestuario y porque, en el mundo de las perras, necesitamos una papisa infalible.


Y es la invitada ideal para animar la cena de Nochevieja; si la llamáis, aseguraos que no ocurra un conflicto como el de la siguiente foto. Sería fatal.

martes, 30 de diciembre de 2008

Josito Montez vs. Los Personajes


Mañana se acabará el año y, con él, se despedirá "Divinas en Catodia". Los más listos sabrán quién será la invitada del último miércoles de poderío femenino televisivo.
Pero, ¿qué nueva sección ocupará el lugar de "Divinas en Catodia"? La respuesta está en esta feliz catfight.
Quiero disfrazarme. Quiero ser otro y convertirme en otra. Aunque sea sólo por un día. "Quiero Ser un Personaje".


Fascinados por el cine y la televisión, los seres que pululan la pantalla son fruto de magníficos escritores, pero nosotros también hemos contribuido a su gloria con nuestra capacidad mitómana.
En "Quiero Ser un Personaje", me meteré en la piel y el vestido de hombres y mujeres que no existen en la realidad, pero resultan vívidos, emotivos, cercanos.


¿Qué tal me sentaría desayunar en Tiffany's? ¿Y ser malvada, neoyorquina y adolescente como la Blair Waldorf de "Gossip Girl"?


La villanía me puede. Seré Regina Hubbard Giddens, controlándolo todo desde lo alto de la escalera.


¿Y qué tal Liz Taylor de puta guapa en "Butterfield 8"?. Y más que Laura, querré ser Waldo Lydecker.
Hablando de Gene Tierney, quiero quitarme las gafas de sol como ella en "Que el Cielo la Juzgue".


Pero no sólo de mujeres vive la fantasía de Josito Montez, y también querré incorporar a machos alfa. Tony Soprano será todo un reto.


Viviré en el castillo de Drácula como Jonathan Harker, con el cuello bien preparado. Pero también quiero ser Tom Thumb, la novia de Frankenstein y, sobre todo, Escarlata O'Hara.


¿Me acompañáis en esta fiesta de disfraces eterna? Empezamos el miércoles 7 de enero.
En esta catfight, me rindo ante ellos. Vivan los personajes.

lunes, 29 de diciembre de 2008

El Año 2008 es...


- El año que murió Heath Ledger.
- La revolución sexual de Josito Montez.
- Volvieron Indiana Jones, Batman y Carrie Bradshaw.
- Leí "Wicked".

- La última parada de Paul Newman, Cyd Charisse, Estelle Getty, Eartha Kitt, Harold Pinter, Van Johnson, Robert Mulligan y Bettie Page.
- Me reconcilié con Keira Knightley.
- Me enamoré de Christopher Meloni.


- Joan Crawford y Chris Evans fueron nuestros reyes de la promoción.
- Abby dejó "ER".
- Mis series favoritas del año fueron "Ugly Betty" y "True Blood".


- Decidí que es mejor ser cliente de la Fnac que trabajar en ella.
- Busqué el amor. Puertollano, Alcorcón, Belgrado y San Diego fueron mis mayores descalabros al respecto.
- Off the record, you're on.
- Descubrí las bondades del LastFm. ¿Cómo podía vivir sin conocer a Helen Reddy y a Air Supply?


- Viajé a Valencia y volví al día siguiente.
- Quedé convencido de que Joe Gage es aún mejor que Kristen Bjorn.
- El Trapecista se vino a vivir a Madrid.
- Nunca olvidé a Miss Hall.


- Me encadené a Devlin.
- Y, como buena Bergman, estuvo claro el nombre de mi local favorito.


- Pero, sobre todo, 2008 ha sido el año del blog y de vosotros, mis queridísimos lectores y comentaristas. A todos, Zinquirilla, Lord Alfred, Vértigo, Lo, RFP, Chika Migraña, Reina Decapitada, Silderia, Sangre y Besos, Rocío, Lee, Phoebe, Mae, Malvado Ming, Bankhead, Deivipeich, Breckinridge, The Wolf, Hedda, Arguifonte, Boopland, L-Kitsch. Ha sido un placer conoceros y leeros a todos y cada uno, con vuestras alabanzas, críticas y puntualizaciones. Y gracias a vosotros, "Josito Montez" se actualiza cada día, para informaros, para divertiros y para que compartáis conmigo lo mejor de mis placeres culpables. Vosotros sois, en definitiva, mi mayor guilty pleasure. Un feliz año para todos, amigos.
- Bah, como diría Oliver Twist: "Quiero más".

domingo, 28 de diciembre de 2008

Marlene


Cuando existía el pecado. Cuando el deseo era una faz iluminada por un solo foco. Cuando media Europa corría para escapar de los bombardeos. Cuando en los barracones y en las ciudades arruinadas, se oía cantar "Lili Marleen" como una oda al mundo perdido.
Fue entonces cuando apareció Marlene Dietrich.


Levantó la pierna en "El Ángel Azul" y mostró al mundo su vulgar liguero y su atractivo sin refinar.
Los hombres se volvían locos por Lola-Lola. Y Josef von Sternberg se enamoró de Marlene Dietrich, antes de reinventarla.


En "Marruecos", su primera película en Hollywood, el público no reconoció a la procaz protagonista de "El Ángel Azul".
Marlene era ahora una mujer distinta, elegante y un tanto fría; un rostro bellísimo, cautivador y ensimismado en su propia divinidad.


Sternberg diseñó a la Dietrich como una combinación de extravagancia europea, ambigüedad sexual y glamour clásico. La fuerte personalidad de Marlene hizo el resto.


Por ella, desfilaban las deudas de un pasado dudoso, las tormentas de una carrera irregular, el morbo de una vida privada en sombras y la admiración continuada de un público devoto.
Fue diva infalible para gays y lesbianas, estrella del cine, del teatro y de la canción. Y, según su única hija, María, un infierno doméstico.


La Dietrich fue escena, lujo, carácter y, sobre todo, el símbolo de aquella Europa destrozada que se reconstruía con cinismo y dinero norteamericano.


"Nunca me desmayo, porque no estoy segura de caer con elegancia", decía su personaje en "Testigo de Cargo".
Una frase que podría definir la naturaleza de este mito absoluto.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Stewart


Clasicismo en estado puro, el señor James Stewart podría considerarse como el actor por excelencia de Hollywood.


Su figura resume todos y cada uno de los valores del cine y del país que lo aclamó como su icono en tiempos de guerra y paz.
Y su estilo de interpretación concentra la honestidad y la complicidad que el público buscaba en sus estrellas favoritas.


Hoy, que ya hemos perdido la inocencia, observamos a Stewart con menor emoción y con una paradójica desconfianza hacia héroes tan limpios.


Pero un simple vistazo a su filmografía sigue quitando el hipo. Jimmy trabajó con los grandes; no se le resistió ni Frank Capra ni John Ford ni Billy Wilder ni Anthony Mann.
Con este último, dio su papel más oscuro en "Colorado Jim" (The Naked Spur).


Sin embargo, quien vio en este Jimmy un juguete ideal que corromper y exasperar fue Hitchcock, que lo embarcó en tortuosas intrigas y en floridas radiografías de obsesión.
La rectitud moral de James Stewart funcionaba como contraste perfecto en el malsano universo del gran Alfred.


Tímido, desgarbado y de voz inconfundible, todavía se puede querer a James Stewart.
Diciéndole a Katharine Hepburn en "Historias de Filadelfia" que hay algo grande en ella, contemplando a Kim Novak iluminada por la luz de un neón verde en "Vértigo" o bajo el maquillaje del triste payaso de "El Mayor Espectáculo del Mundo".


Y, ahora en estas fechas, proclamando "Qué Bello es Vivir", como el grito de un hombre que siempre creyó en la felicidad.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Sangre de Verdad


Los vampiros existen. Y se han convertido en lo último en minorías a vindicar.
Quieren los mismos derechos civiles que los mortales y dejar de ser mirados con terror y suspicacia.


Los japoneses han lanzado la primera sangre sintética y se comercializa bajo el nombre de Tru Blood.
Los vivos pueden estar tranquilos; los vampiros beberán de botellines de cristal, y no de sus carnosos cuellos.


Pero, ¿quién quiere confiar en las versiones oficiales?
Los mortales siguen contemplando a los chupasangres con terror y fascinación.
Y, cuando se descubre que son unas máquinas sexuales y que su sangre marchita es la droga más potente, la fascinación se troca en codicia.
Los vampiros siguen buscando el bombear del líquido caliente en los vivos; y éstos, el placer de lo prohibido en aquellos que duermen de día.


Nos encontramos en la alucinada Louisiana, donde la religión se prefiere fanática y la dieta se compone de cervezas y hamburguesas con queso.
Han llegado las primeras remesas de Tru Blood.


Sookie Stackhouse, camarera white trash, puede leer las mentes. Sólo se le resisten los pensamientos de Bill Compton, el primer vampiro que conoce en su vida y quizá el único hombre al que pueda amar.


Alan Ball, el genio de "American Beauty" y "Six Feet Under", vuelve a sorprender. Y, esta vez, creando polémica; "True Blood" es tan amada como detestada.


Deliberadamente trashy, con una inenarrable Anna Paquin asentando el tono, "True Blood" es una serie sexy, adictiva, pero no apta para todos los colmillos.
Nosotros, adictos al placer culpable y devotos de los postres midnight, tenemos el mentón chorreante de sangre y estamos aún sedientos: queremos más "True Blood".
Y el poderío maromial es indiscutible, con Stephen Moyer y Ryan Kwanten como futuros visitantes de nuestros jueves.