domingo, 30 de septiembre de 2007

Amanda y Peter


Confirmada la noticia. Desde hace cinco meses, Heather Locklear y Jack Wagner salen juntos en la vida real. Para todos los adoradores de "Melrose Place", es más que un revival. Es un sueño hecho realidad.
Ocho años después del final de la serie, que culminó precisamente con el reencuentro de sus dos personajes y su huida a una isla desierta, Heather y Jack viven lo que la prensa ha definido como un "romance apasionado".

El año pasado, Jack Wagner terminó su matrimonio con su esposa Christina, y en abril de 2007, Heather hizo lo propio, dándole el finiquito al siempre problemático Richie Sambora.
Tras varios meses de rumores, la Locklear ha refutado hace escasos días que sí, que está muy enamorada de Jack.
No son la primera pareja que sale de "Melrose". Ahí siguen muy unidos Doug Savant (Matt) y Laura Leighton (Sydney). Y Josie Bissett (Jane) lleva quince años casada con Rob Estes (Kyle), aunque ahora se encuentran en trámites de divorcio.
Los que queremos a Heather Locklear desde que fue la perrísima Sammy Jo de "Dinastía", tenemos la sensación de que esta vez ha hecho lo correcto. Siempre ha elegido muy mal los maridos; recordemos que, antes de Sambora, estuvo casada nada menos que con Tommy Lee.

Desde que llegaron a "Melrose Place", Amanda Woodward y el Dr. Peter Burns compusieron la pareja más turbulenta, los personajes más malvados y atractivos de la soap opera noventera por excelencia.
Y, junto con Michael Mancini, fueron los más longevos de la serie.
Egoístas, sexys y podridos de dinero, su final feliz fue el mejor broche a su tortuosa andadura en "Melrose". Ahora sus actores lo retoman. Irónicamente.

viernes, 28 de septiembre de 2007

Chris Evans


Chris Evans podría considerarse el paradigma del "chico americano". Tiene una mirada que denota pocas luces, una sonrisa chulesca y un cuerpo lo suficientemente blanco y musculoso.
Si hubiese sido actor en los ochenta, hubiesen sido suyos todos los papeles de joven popular, miembro preminente de la hermandad de turno, adicto al béisbol, a decir chorradas y a meterse con los nerds.
De hecho, fue elegido para parodiar ese estereotipo en la terrible "Not another teen movie", que supuso el primer papel que lo incluyó en las agendas de los productores de Hollywood.

Como buen fruto de su época, Chris está en las listas de los hombres más deseados, su ídolo es Tom Cruise y sale con chicas como Jessica Biel.
Ha protagonizado dos películas interesantes, "Cellular" y "Sunshine", pero es conocido, sobre todo, por ser la Antorcha Humana en las dos entregas de la versión cinematográfica del cómic "Los cuatro fantásticos".
Interpretada con su singular insolencia de adolescente eterno, su Johnny Storm es quizá la única razón que podría recomendaros para ver la saga.
Es el efecto que tienen las mallas sobre un tío tan buenorro como Chris Evans.

jueves, 27 de septiembre de 2007

Pretty Brooke


Brooke Shields fue modelo publicitaria desde niña. A los trece años, interpretó a una prostituta infantil en "La pequeña" (Pretty baby). A los quince, ya era una estrella.
Su carrera es indisociable de la influencia de su madre, Maria Teresa Schimmon, conocida como Teri Shields. La leyenda atribuye a Teri ser la auténtica proxeneta de su propia hija, promocionándola hasta la saciedad y lucrándose de su belleza.
Sobre todo, porque provenían una familia aristocrática, sin necesidades acuciantes. Teri Shields estaba más allá de cualquier "madre de artista".
No era un fruto de la Depresión, como la Mama Rose que llevó al estrellato a su Gypsy Rose Lee, ni siquiera una fanática, como la Lela Rogers que espoleó a su hija Ginger a convertirse en una estrella de Hollywood.
Teri estaba en el meollo de un negocio post star-system. Estuvo en el set de "La pequeña" e incluso intervino como actriz en tres películas de su hija.
Brooke siempre ha defendido a su madre.

Tras su escandalosa aparición en "La pequeña", el siguiente paso de Brooke fue protagonizar un provocativo anuncio de vaqueros Calvin Klein. "¿Sabes lo que hay entre mis Calvins y yo?... Nada", decía a todo un público sugestionado ante la ninfa.
Las ligas de la moralidad la tenían entre sus objetivos más pleclaros.
Brooke no dejó de ser noticia, con su imagen de inocencia pervertida, de sexualidad precoz, cuando protagonizó sus dos grandes éxitos cinematográficos.
Dos clásicos del trash: "El lago azul" y "Amor sin fin". El primero, la aventura exotista soft-core de una pareja de niños naufragados en una isla. El segundo, la radiografía de una obsesión romántica adolescente.


Durante los años siguientes. Brooke siguió siendo favorita de la prensa del corazón internacional, con atribuidos romances y declaraciones polémicas. En comparación, fue una época pálida en la cuestión profesional, aunque la Shields nunca ha dejado de trabajar.
Su madre Teri sobrevolaba en el horizonte, con su declarado alcoholismo y su intención de que Brooke y el tenista Andre Agassi firmaran un acuerdo prenupcial.
Tras divorciarse de Agassi, Brooke conoce al guionista Chris Henchy, con el que se casa en 2001 y tiene dos niños. El nacimiento de su primer hijo sumió a la Shields en una profunda depresión post-parto, vivencia que narró en un libro.
Su defensa de la medicina psiquiátrica para superar la depresión suscitó las críticas del mismísimo Tom Cruise. Singular batalla mediática, que terminó con mil perdones por parte de Mr. Cruise y una invitación para su boda con Katie Holmes.
Intrigante y controvertida, Brooke Shields no lo ha tenido fácil nunca, como cualquier niña actriz, como cualquier sex-symbol.
Cuando consiguió devolver cierto lustre a su carrera, protagonizando la exitosa serie "De repente, Susan", Brooke consiguió lo que quería. Un papel de comedia, tranquilo, sin ruido, efectivo. Sus palabras la definen:

"No estoy enamorada de la fama. No la ansío, en la manera en que la gente anónima lo hace, para cambiar su vida. Porque ésta siempre ha sido mi vida. No la idealizas cuando ves el fondo de todo esto, cuando has visto el rechazo, los trucos, la manera en que la autoestima es cuestionada y amenazada. Es una industria que predica hundir a la gente. Sólo los fuertes sobreviven".


miércoles, 26 de septiembre de 2007

Addison vs. Meredith


Empieza la guerra.
Esta noche la cadena ABC estrena "Private Practice", la serie más esperada (y promocionada) de la temporada.
Como los buen informados sabréis, se trata del spin-off de "Anatomía de Grey", siguiendo las andanzas de uno de sus personajes clave, la Dra. Addison Montgomery (Kate Walsh), en una clínica privada de California.
Y, al día siguiente, volverá a las pantallas la propia "Anatomía de Grey", arrancando su temporada más enigmática, bajo la sombra del despido del actor Isaiah Washington.
El spin-off, práctica habitual en la televisión norteamericana, ha podido funcionar a las mil maravillas (ejemplos tan dispares como "Lou Grant", "Frasier" o "Melrose Place") o ser un fracaso más o menos inesperado ("Los Colby").
Quizá la clave del éxito del spin-off esté en combinar dos factores. Que el link con la serie original sea fuerte, pero que todo lo que suceda en el nuevo show parezca lo suficientemente novedoso, para apartarse poco a poco de su modelo.
"Private Practice" tiene un look mucho más luminoso y alegre que la sombría, melodramática "Anatomía de Grey". Su protagonista, la pelirroja Kate Walsh, tiene el carisma, el encanto y el talento que no tiene la insoportable Ellen Pompeo.
La propia aparición de Addison en "Anatomía" iba a ser sólo una intervención especial y se alargó hasta convertirla en personaje fijo. Hubo muchos que preferíamos que Patrick Dempsey se quedara con ella. Y en la temporada pasada, Addison tuvo momentos memorables, ligándose a los espectaculares doctores Justin Chambers y Eric Dane.
En todo caso, ¿qué pasará con "Private Practice"? En su piloto, insertado hábilmente dentro de dos capítulos de su serie madre, arrasó. Pero, ahora que comienza su andadura real, ¿podrá competir?, ¿estará a la altura? ¿enganchará lo suficiente?
"Anatomía de Grey" podrá ser muchas cosas, pero se ha convertido en la mayor fuerza televisiva de los Estados Unidos. Y, tal vez, el público ya tenga clara su elección.

martes, 25 de septiembre de 2007

Daniel Dae Kim


Cuando estaba convencido de que los muchachos orientales pintaban poco en mis gustos, aparece Daniel Dae Kim.
Su papel más popular es, por supuesto, Jin Kwon, el coreano perdido en la traducción en la serie "Perdidos", esa astuta y absorbente mezcla entre "El señor de las moscas", "Alicia en el país de las maravillas" y "La isla de los famosos".

Jin Kwon es lo que llamaría Douglas Sirk, un "personaje intermedio", ambiguo, controvertido, al que no se sabe si amar u odiar. Un hombre desesperado, que confunde en ocasiones la violencia con la expresión de sus sentimientos.
Es el marido de la también enigmática Sun (Yunjin Kim); una pareja conflictiva, que se mueve entre la tradición ancestral y la traumática vivencia de su amor interclasista.
Los "flashbacks" que narran la historia del matrimonio son quizás los mejor escritos y diseñados de todos los que se cuentan en la serie.

Un habitual de la televisión norteamericana, Daniel Dae Kim ha cumplido su deseo de interpretar por fin a un coreano. Hasta entonces, había incorporado personajes de otros países asiáticos.
Sin embargo, como pasó toda su infancia en Estados Unidos, ha tenido que refrescar sus conocimientos sobre su idioma natal para ser Jin Kwon, siendo ayudado (irónicamente) por la actriz Yunjin Kim.

Daniel Dae Kim es otro más de los potentes hombres de esa isla de ficción en medio del Pacífico, en la que muchas y muchos quisiéramos estar, aunque sea sólo un rato.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Marketing Viral y "The Dark Knight"


Es evidente que los grandes éxitos audiovisuales son aquellos que se hacen necesarios. Más que la gran valla publicitaria, el marketing busca alternativas sutiles, y, dentro de éstas, reina la publicidad viral, beneficiada de la red de Internet y basada en el infalible boca-oreja.
La publicidad viral reúne todas aquellas campañas de marketing encubierto, y su último ejemplo está siendo “The Dark Knight”, la nueva entrega de “Batman”.

En una página de Internet, aparece una propaganda política. “I believe in Harvey Dent”.

http://ibelieveinharveydent.warnerbros.com/

Harvey Dent es un personaje ficticio, interpretado por Aaron Eckhart, al que, con esta maniobra publicitaria, se le da categoría real. Se trata así de trasladar el universo inventado del film al espectro del consumidor, y de ofrecer, de manera indirecta, una de las primeras fotografías oficiales de la película.
Las maniobras encubiertas también se benefician de la rumorología en torno a rodajes tan secretos como “The Dark Knight”, y son especialmente espoleados por los fans y por la comunidad friki.
Así, se produce un auténtico surfeo por la red, a la caza de blogs y páginas web, que adelantan información, contienen imágenes exclusivas o incluso ofrecen datos contradictorios, para que la búsqueda continúe.
Y cuando se ha llegado a un supuesto fin del camino, empiezan los vericuetos.
La foto de Harvey Dent era grotescamente manipulada por el Joker. “I believe in Harvey Dent too”.
Y, atención, un nuevo hallazgo de publicidad viral: la página cambia, para desesperación de los fanáticos:

http://www.ibelieveinharveydenttoo.com/

Retirada la foto, sólo queda un enigmático “Page not found”. Si le damos a “Seleccionar” y arrastramos sobre el fondo negro de la página, observaremos el terrible mensaje que nos deja el Joker.
También tenemos esta página, aparentemente amateur, que nos invita a alquilar un payaso:

http://www.rent-a-clown.com/

La campaña de la Warner en torno a "The Dark Knight" es un ejemplo de la complejidad creciente de las técnicas virales y de la necesaria anticipación de los grandes productos de la industria, para asegurarse su público de antemano.

domingo, 23 de septiembre de 2007

Cuando Keira dice no


Keira Knightley, conocida popularmente como la protagonista de la trilogía de "Piratas del Caribe", ha declarado hace unos días que está harta de trabajar en las superproducciones hollywoodienses.
Según sus palabras, encuentra mucha más miga en los papeles que hace para el cine independiente.
Qué tierna es esta Kiera. Sus intenciones son honestas. El indie es más interesante, más profundo que cualquiera de las ruidosas películas producidas por Jerry Bruckeheimer. Pero Keira no sabe lo que dice.
Aunque fuera una Julianne Moore o una Nicole Kidman (que, definitivamente, no lo es), debería saber que para mantener una carrera fructífera, va a tener que protagonizar las películas que pueda y no las que quiera.
Y si le dan un Razzie, bienvenido sea. Alcanzaría así la gloria de Faye Dunaway y Sharon Stone.
Keira Knightley, que es la versión rubia, fría y sin encanto de Natalie Portman, debe considerar que la nominación al Oscar que recibió por "Orgullo y Prejuicio" se debe al ojo de la industria para valorar interpretaciones. Y no, la han nominado porque es famosa y porque aparece en películas de gran presupuesto.
Llevan a los Oscars a la película fina de turno, para lavarse la cara, pero si pudieran, nominarían a la Knightley por "El rey Arturo" y se quedarían tan anchos.
Keira no debería subestimar que hacer de tonta insoportable en "Piratas del Caribe", le permite hacer esas declaraciones. Es decir, quejarse.


Keira Knightley en la alfombra roja,
sacándole partido a la cortina de la ducha

sábado, 22 de septiembre de 2007

`Linds´


En el mes de mayo, Lindsay Lohan fue detenida bajo sospecha de conducir borracha tras el tercer accidente de coche que sufre (o provoca) en dos años. Al instante, toda América estaba enterada. Para la prensa sensacionalista era necesario de que nadie dudara de que Lindsay no tiene arreglo.
La Lohan es el enésimo muestrario de los crueles dictados del "show-business". Esos que ya indicaron Jacqueline Susann y Kenneth Anger. Esos a los que la industria se apunta encantada, porque el escándalo y la crónica negra hace ya mucho tiempo que se han convertido en una película más de Hollywood.
Lindsay sólo tiene veintiún años. Lindsay tiene talento. Puede hacer "Herbie: a tope" y, a la vez, puede ser reclamada por Robert Altman y Emilio Estévez. Lindsay es pelirroja y sexy. Lindsay lo tiene todo, desde que fue una niña espabilada, haciendo de gemelas separadas en "Tú a Londres y yo a California".
Pero como una nueva Neely O'Hara, Lindsay se destruirá a sí misma, a base de fiestas, compañías poco recomendables y sustancias malignas.
A pesar de todo, `Linds´es diferente. Porque no se siente culpable. Porque si jura que va a cambiar, es para ser perdonada por el público. Porque es una "chica mala" de verdad, frívola, mimada, descarada y loca, loca. Ella misma lo dijo: "Prefiero la muerte antes que volver a un centro de rehabilitación". Divertirse antes que cualquier aburrida terapia. Si hay que embotarse la mente, que sea en un club nocturno de Los Ángeles.
No tiene complejos en presentarse con una monumental cara de resaca en el programa de Martha Stewart y asegurar que todo lo que hace se basa en la siguiente frase:
"La vida está llena de riesgos; ¿por qué no tomarlos?"
Una demonia posmoderna es esta Lohan.

viernes, 21 de septiembre de 2007

Donkey Servers En Peligro


Desde hace una semana, han desaparecido los Donkey Servers, los servidores más populares y fiables entre los usuarios de Emule. También eran los que ostentaban el mayor número de archivos compartidos y los que concedían una conexión segura.
Según mis informaciones, todo obedece a una resolución legal que ha tomado un tribunal de Hamburgo, por la cual se ha decretado el cierre de los Donkey. Según esta decisión, se condena no la piratería propiamente dicha, sino la participación voluntaria de los operadores en la incitación de la descarga de archivos ilegales.
Detrás están las reiteradas denuncias de las discográficas alemanas, y en frente, se impone la comunidad de Internet, que anuncia una guerra cibernética y la búsqueda de alternativas.
La descarga de archivos se ha convertido desde hace unos años en un fenómeno mucho más complejo de lo que critican sus oponentes.
Está en la propia naturaleza de Internet, un incontrolable torrente de archivos, vídeos, páginas web e imágenes, que se comparten de ordenador a ordenador. La regulación es imposible, porque la red se ha convertido en la auténtica contradicción del sistema.
En los foros que hablan de este tema, se llama a la calma. Las frases más usadas son: "ha pasado otras veces" y "encontraremos otras vías".

jueves, 20 de septiembre de 2007

Daniel vs. Goran


Aunque ya se han rodado algunas escenas de la nueva entrega de James Bond, todavía está por confirmar la participación de Goran Visnjic como antagonista de Daniel Craig.
Si se produce finalmente el milagroso casting, va a haber más que lágrimas en esas butacas cuando estrenen Bond 22.


Si Goran llega a ser el villano del nuevo Bond, ¿se mantendrá el nivel de sadismo gay que Mads Mikkelsen ejercía con tanta eficacia en Casino Royale?
Oremos por esa buena idea. Al fin y al cabo, no se debe desperdiciar la coincidencia en pantalla de los dos hombres más sexys del planeta.

El Melodrama es...


- El género de los sentimientos.
- Sólo dos palabras: Douglas Sirk.
- A veces da más risa que llanto.
- Cuando la música sube de volumen al llegar el clímax.
- Una “película de mujeres”.
- Todos esos culebrones donde cualquiera puede volver de la muerte.
- Cuando las mujeres malas son las estrellas.
- Una delicia para los masoquistas.


- Asegura la industria de los kleenex.
- El universo de los playboys que se convierten en grandes doctores y de las chicas mulatas que se hacen pasar por blancas.
- Renuncia, siempre renuncia.
- Donde la única manera de abortar es tener escaleras en casa.

Sally Field, la Madre


El pasado domingo, la actriz Sally Field recibió un merecido Emmy por su interpretación de la matriarca Nora Walker en "Cinco hermanos". En su emotivo (y censuradísimo) discurso, la Field aseguró que "si las madres gobernaran el mundo no habría ni una maldita guerra".
Más que espolear a Bush a que retire las tropas, la intención de Sally Field era la de prolongar su Nora Walker en el escenario de los Emmy.
Más que buscar la polémica, Sally desea ser la madre imprescindible en toda maldita serie norteamericana.

Ya fue Maggie Wyczenski en "Urgencias", la bipolar madre de Abby Lockhart ("No quiero tomar la medicación. Así no puedo ser artística, Abby").
Y en el cine, lloró ante la tumba de su hija Julia Roberts en "Magnolias de acero" y, por supuesto, aconsejó genialmente a su querido Forrest Gump.


Sally Field es una actriz de toda la vida, de las intensas, que eclipsa su falta de glamour con su esfuerzo por ser potente dramáticamente.
Lo consigue con creces. Porque si hay algo que le faltaba a la Field para ser una grande, lo alcanzó el domingo. La identificación, que lo llaman. La empatía.
Toda madre y todo hijo lo pueden corroborar. "Yo soy como Sally Field y/o tengo una madre como ella". Y como el mundo está lleno de madres e hijos, Sally puede estar contenta; ha logrado un público numeroso y sólo ella conoce el secreto.
Ya se lo dice a Calista Flockhart en el piloto de "Cinco Hermanos". "No sabes lo que es ser una madre, no tienes ni la más remota idea".

lunes, 10 de septiembre de 2007

Jane Wyman (1914-2007)


Primero fue "Belinda" y le dieron el Oscar. Después, se convirtió en la actriz más melancólica, en manos de Douglas Sirk, protagonizando los súper-melodramas "Obsesión" y "Sólo el cielo lo sabe".
Pero Jane Wyman se hizo legendaria en la televisión de los ochenta. Por lo que a mí respecta, "Falcon Crest" siempre será suyo.
Larga vida a Angela Channing.


lunes, 3 de septiembre de 2007

Urgencias, la serie del siglo


La llamaron “revolución televisiva”, desde su estreno en 1994.
Revolución a la que he permanecido ajeno hasta ahora, precisamente cuando “Urgencias” - creada por Michael Crichton y amparada en sus inicios por Spielberg - está a punto de comenzar su decimocuarta y última temporada.
La hipnótica saga de los doctores del County General, salpicada de inyecciones de antropina y epinefrina, de vida y de muerte, es un auténtico espectáculo, irrepetible en la televisión norteamericana.
No en vano la han colmado de premios y la han imitado hasta la saciedad. Pero ninguna serie de hospital ha conseguido la perfección de “Urgencias”.
Puede deberse a que ninguna tiene el poderío de sus historias, ninguna ha entrecruzado tan finamente los casos clínicos y las vivencias de sus protagonistas, ninguna tiene el mismo ritmo narrativo y, por supuesto, ninguna está tan bien dirigida.


El carácter eminentemente masoquista de la audiencia puede explicar el éxito de una serie ambientada en un lugar tan desesperante como el departamento de Urgencias. Pero en ese paraíso de ficción, uno fantasea con la posibilidad de que existan tales salvadores plenipotenciarios, preparados con las palas de descarga para revivirnos en los peores momentos de nuestra vida.
Y tener la suerte de que nuestro héroe, detrás de las gafas protectoras y la mascarilla, tenga los ojos de Goran Vinsjic.


Evidentemente, no se puede hablar de “Urgencias” sin citar a George Clooney, que debe el escopetazo de su fama a su interpretación del pediatra Doug Ross.
Pero sería injusto olvidar a los que conforman la Urgencias clásica, como Anthony Edwards, Eriq LaSalle, Noah Wyle, Julianna Margulies o la simpar Laura Innes, y a los que se fueron incorporando con el tiempo, donde sobresalen las estupendas Alex Kingston y Maura Tierney.


“Urgencias”, que se ha convertido en mi hábito de este verano, es el ejemplo de una televisión compleja, atrevida e impactante. Y, por desgracia, lejana a la nuestra.