martes, 13 de marzo de 2012

Mad Women


El 25 de marzo es la fecha.
Regresa "Mad Men", tras una ausencia demasiado prolongada.


Esta semana, su creador, Matthew Weiner, nos contaba que la continuidad de la serie llegó a peligrar, en medio de las infernales negociaciones que acostumbra a mantener la AMC con sus ficciones estrella.


Afortunadamente, hay más vida para "Mad Men" y, sobre todo, mucha expectación.


Es la responsabilidad de reconocerse como la mejor serie de la televisión actual, ganadora de mil premios y una devoción ganada poco a poco y consolidada con la prestancia de los clásicos.


Recuperaremos a Don Draper, el sagaz publicista y doncel doliente del Madison Avenue sesentero, interpretado por nuestro amado Jon Hamm.
Pero también a ellas. Hoy expresamos adoración por las chicas de "Mad Men".


Las mad women, tres mujeres que representan uno de los temas básicos de la serie: el mísero papel del sexo femenino en aquellos tiempos y la urgencia de superarlo.


Trío de hembras adecuadamente complejas, aquejadas de contradicciones, y tan hipnóticas como el drama que protagonizan.


La callada, misteriosa Peggy, secretaria de escondidas ambiciones y escaso atractivo, ha sido el personaje de mayor recorrido de "Mad Men".


El rostro de la singular Elisabeth Moss nos ha contado una ascensión social en toda regla; una Cenicienta extraña y errática, que se lame el sinsabor con la promesa del mañana.


Grandes momentos ha tenido muchos, especialmente en la pasada temporada.
En el episodio "The Suitcase", se las veía con Don Draper, dentro de un duelo emocionante.
Los dos seres pivote de "Mad Men", por fin a solas.


Pero Peggy ha sido, ante todo, historia con Pete.
El amor entre el heredero y la desheredada, el chico del country club y la nena de Brooklyn; en medio, polvos en el sofá, un embarazo no deseado y un sinfín de reproches.


En la escena televisiva más hermosa que recuerdo, Peggy y Pete se despedían en silencio.


Ambos, con una vida distinta. Él, preso de las convenciones sociales. Ella, con un nuevo mundo a sus pies.


Un vistazo a la filmografía de Elisabeth Moss evidencia que la habíamos visto sin mirarla.
Desde 1990, se ha construido una carrera tan fructífera como la que se labrara su Peggy Olson.


"Picket Fences", "The West Wing" y "Girl, Interrupted" son los títulos más conocidos de la Moss antes de caer y deslumbrar en "Mad Men".
Son muchos los que piensan que el último Emmy a la mejor actriz debió ser suyo. ¿Quizá ganará el siguiente?


El primer episodio de "Mad Men" culminaba con la revelación de una casa en las afueras.
Allí era donde vivía la señora de Don Draper, la infeliz Betty.


Agudo retrato de histeria y desesperación femenina, Betty nos conquistó cuando la emprendía a tiros con unos pájaros, momento emblemático de "Mad Men".


Engañada y obviada por el mujeriego de su marido, la ebullición íntima de Betty ha sido pasmante, desde su relación con aquel niño hasta su última declaración de independencia y posterior divorcio.


De Betty Draper a Betty Francis.


Pero parece que no hay descanso para Betty y, en los últimos tiempos de "Mad Men", se la ha visto amargada e insufrible.
Una melancolía incurable devenida en furia y rencor.


En la última secuencia que la vimos, descansaba su tristeza en la casa que estaba a punto de abandonar.


January Jones, belleza irrebatible, llegaba a "Mad Men" con una carrera discreta y cierta relevancia por haber sido sweetheart de Ashton Kutcher.


Betty Draper-Francis ha sido ese amuleto que cualquier actriz deseara. Un personaje que la hace mejor de lo que nunca concibió llegar a ser.
Sólo hay que verla tan abofeteable e inexpresiva en "X-Men: First Class" para entender la abismal diferencia entre lo que se consigue en cine y lo que se atesora en televisión.


Si la presencia de Jon Hamm deja sin aliento, los hipos los quita Christina Hendricks.


Joan Holloway, la imponente jefa de secretarias, guiaba los pasos de Peggy en los primeros episodios de "Mad Men".
Le relataba las políticas machistas y los pecados veniales que debía soportar.


La dominante Joan era, en realidad, la vulnerable Joan, víctima de todo aquello que enseñaba a sus secretarias.


Desde la cama de Roger Sterling hasta las citas de madrugada, culminando en un matrimonio que parecía un bonito The End.
De Joan Holloway a Joan Harris.


Cuando el Doctor Harris insistía en follársela en el suelo de la oficina, nos quedó claro que todo final feliz tiene un toque de oscuridad.
Lo último que supimos de Joan consistía en llamadas teléfonicas a Vietnam y un enigmático embarazo.


Christina Hendricks era cara habitual de series y películas, pero su aparición en "Mad Men" la convirtió en una de las mujeres más deseadas del mundo.


"¿Cómo se tiene en pie?", preguntaba un empresario japonés en "Mad Men". En otra secuencia, Pete y los suyos se cuadraban militarmente cuando la veían agacharse.
Jon Hamm la ha definido como un nuevo modelo de mujer. Cuando, en realidad, es la mujer de toda la vida.


La voluptuosidad de la Hendricks y su matizada interpretación la han hecho una mujer larger-than-life.
No hay duda de que las filtradas fotos de sus súper melones significan mejor promoción para la serie que cualquier affiche glamouroso.



Antes de retomarla en "Mad Men", la hemos visto, breve pero fascinante, en "Drive".


Más mujeres y más historias habitan en el generoso puzzle de "Mad Men", al que no podemos esperar para volver a recomponer.
Una serie para sentir, intuir, respirar, donde la Historia y el drama personal se enlazan a la perfección.


Mantener el nivel es su desafío, pero nunca ha dejado de sorprendernos y superarse a sí misma.


Lo susodicho: No podemos esperar más.