
"Esta no es una historia sobre el perdón", anuncia Emily Thorne, consumida por la fría astucia de su venganza, la misma que ebulle en un paraíso de mansiones solariegas, bares pesqueros y tés de media tarde.

Así vive la sorprendente "Revenge", pura penetración hecha serie.
Sin prisas, ha querido introducirse hasta la médula del espectador, dejándolo adicto y obsesionado en cuestión de episodios.
Sin prisas, ha querido introducirse hasta la médula del espectador, dejándolo adicto y obsesionado en cuestión de episodios.

Reinterpretación pop de "El Conde de Montecristo", "Revenge" nos relata una ascensión social vertebrada a través de la sed de vendetta.

Su intrigante protagonista, Emily Thorne, llega a The Hamptons, exclusiva localidad de veraneo de la alta sociedad neoyorquina.
Se presenta como una bella multimillonaria, ávida por introducirse en saraos e influencias.
Se presenta como una bella multimillonaria, ávida por introducirse en saraos e influencias.

En realidad, Emily es Amanda Clarke, de vuelta a casa.
Emily/Amanda busca cobrárselas a todos los culpables de la desgracia de su padre, que falleciera en la cárcel sin posibilidad de probar inocencias propias y vilezas ajenas.
Emily/Amanda busca cobrárselas a todos los culpables de la desgracia de su padre, que falleciera en la cárcel sin posibilidad de probar inocencias propias y vilezas ajenas.

Emily tiene muchos nombres a tachar en rojo, pero la gran ballena blanca se llama Victoria Grayson, suprema reina de celebraciones postineras y sonrisas hipócritas.

"Revenge" es última reivindicación de la soap opera, al mismo tiempo que la maneja a su antojo desde sus propias convenciones.

Hablamos del género de las mujeres malvadas, las escaleras, los flashbacks y las escandalosas revelaciones en el último momento.
Bajo esa apariencia derivativa, "Revenge" deja correr un subtexto finamente entretejido, donde una emoción oscura - la venganza - es motor y espíritu.
Bajo esa apariencia derivativa, "Revenge" deja correr un subtexto finamente entretejido, donde una emoción oscura - la venganza - es motor y espíritu.

Por ello, la protagonista no conoce de maniqueos terrenos del bien.
Emily/Amanda es una mujer taimada, sin ganas de pedir perdón ni esperar disculpa, cuyos amigos se harán peones de su implacable juego.
Emily/Amanda es una mujer taimada, sin ganas de pedir perdón ni esperar disculpa, cuyos amigos se harán peones de su implacable juego.

En "Revenge", quien manipula y ataca con premeditación es la protagonista, edificada como una antiheroína absoluta, mientras la villana será la víctima de los acontecimientos.
El amor y el arrepentimiento serán eventuales talones de Aquiles de ambas, lo que propiciará el cambio de papeles y el suspense del juego.
El amor y el arrepentimiento serán eventuales talones de Aquiles de ambas, lo que propiciará el cambio de papeles y el suspense del juego.

"Revenge" se lanza como una variante de melodrama catódico, tintado de Highsmith y expertamente confeccionado.
Mientras, sabe vender el exceso, la incongruencia y la excitación WTF como pocos dramas de su estilo.
Mientras, sabe vender el exceso, la incongruencia y la excitación WTF como pocos dramas de su estilo.

Detrás, el buen oficio de su creador, Mike Kelley, reconocido experto en estas lides.

¿Algo que objetar?
Sí, confieso que el asunto maromial de "Revenge" es escaso y poco distinguido, si descontamos el estupendo James Tupper y el notable Nick Weschler.
Sí, confieso que el asunto maromial de "Revenge" es escaso y poco distinguido, si descontamos el estupendo James Tupper y el notable Nick Weschler.

Porque "Revenge" es reino de las mujeres, especialmente esas que saben mandarse a la mierda entre ellas sin perder la compostura.
Ahí irrumpe Madeleine Stowe, convertida rápidamente en la estrella de la serie.
Ahí irrumpe Madeleine Stowe, convertida rápidamente en la estrella de la serie.

Bella de cierta relevancia en la década de los noventa, Madeleine nos recuerda ahora lo que sabíamos desde los tiempos de Jane Wyman: una carrera irregular se solventa con una genial perra catódica.

La Stowe saca partido de esa nueva cara de bicha, que le han concedido tanto los años como los atropellos cosméticos, para incorporar el papel más estimulante con el que se ha tropezado en lustros.

Todo dentro de uno de los mejores estrenos de 2011, que se aposenta cómodamente en los miércoles de la ABC.
Con trece capítulos emitidos hasta la fecha, sus responsables y sus seguidores pueden respirar tranquilos, ante unos datos de audiencia más que favorables.
Con trece capítulos emitidos hasta la fecha, sus responsables y sus seguidores pueden respirar tranquilos, ante unos datos de audiencia más que favorables.

Ahora Mike Kelley nos informa que su "Revenge" es una serie que se mueve y muta.

Asegura que la conclusión de este primer año supondrá también el final de la historia de Emily Thorne, con el objetivo de desarrollar distintas sagas de vendetta en cada temporada.

Ansiosos esperamos más "Revenge" cada semana, porque es justo lo que necesitábamos.
Por un lado, revive un género inigualable.
Y, por otro, nos devuelve una imagen que adoraríamos ver en la realidad: la puesta en evidencia de un puñado de ricachones inmorales.
Por un lado, revive un género inigualable.
Y, por otro, nos devuelve una imagen que adoraríamos ver en la realidad: la puesta en evidencia de un puñado de ricachones inmorales.

Dulce venganza, bendita ficción.
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