martes, 30 de noviembre de 2010

Caminando Entre Muertos


Despertarse y encontrarse con el Apocalipsis zombie sólo tiene el saldo del terror.
Así le sucede al agente de policía Rick Grimes, que abre los ojos tras un largo coma y se encuentra en un hospital abandonado tras el colapso mundial.


Tras la puerta, los dedos de los muertos vivientes se asoman con codicia.


Así empieza "The Walking Dead", la nueva serie de la que todos hablan, la entrega de ficción más destacada de la historia de la AMC en cuanto a audiencias y, tal vez, el único estreno duradero del 2010.


A la popularidad de "The Walking Dead", se ha sumado también el general aplauso de la crítica. No hay nada que reprocharle a la serie; tiene una factura impecable, cinematográfica.


Sus efectos visuales, sus niveles de sanguinolencia, sus progresiones de suspense se mueven en terrenos de calidad más que sobresalientes.
"The Walking Dead" es un gran plato de intriga terrorífica, cruzada con la leyenda de Rip Van Winkle.


A pesar de sus buenos resultados, la serie no debería contentarse y acomodarse en sí misma. Especialmente, si desea sobrevivir durante mucho tiempo en la parrilla televisiva y en los gustos de la audiencia.
Dos problemas principales encuentro en "The Walking Dead", en lo que respecta a su continuidad como serie.


Por un lado, está un problema general, que podría achacarse a cualquier entrega de lo muerto viviente.
Los zombies son muy feos, no hablan y no aportan nada más que la muerte y el terror. No son unos rivales a la altura, sólo unos monstruos a sacrificar.


En otras series, cylons, vampiros u otras criaturas se relacionan con los "buenos" o mortales; tanto de manera romántica y sexual como política y psicológica.
En esos relatos de ciencia ficción y terror, las dos razas termina por fundirse y confundirse. Es el desafío de la alteridad y el entendimiento del otro a través de la mutua y fútil destrucción.
"The Walking Dead" nunca podrá explotar ese jugoso y duradero tema.


Y, por otro, "The Walking Dead" presenta un defecto propio. Sus personajes son escasamente distinguidos, tienen poco color.
Comparado con otro dramatis personae tan exuberante y retroalimentable como el que ofrecía "Lost", estos supervivientes del Holocausto zombie resultan unos paletos un tanto debiluchos de carácter.


Eso sí, que viva Andrew Lincoln, tan delicioso que tendrá asegurado un próximo jueves maromístico en este blog.


Este domingo termina su brevísima primera temporada, con seis capítulos más que notables. La segunda empezará a rodarse el próximo año, y constará de trece episodios.


Esta semana, el Entertainment Weekly dice la verdad cuando dice que es el mejor nuevo show de la televisión. Porque podría decirse que "The Walking Dead" camina entre muertos.
Estrenar una serie y mantenerla ha sido casi imposible en este 2010.


De hecho, los únicos estrenos distinguibles han sido "Treme" y "Boardwalk Empire", de la HBO. Y han supuesto éxitos, no tanto por alcanzar buenos ratings, como por lograr críticas favorables en el New York Times, que es lo que siempre persigue la HBO.


De las series estrenadas en septiembre, sólo tienen vida asegurada la comedia "Raising Hope", "Law & Order: Los Angeles" y la lostiana "The Event".
Esta última aspiraba arrasar con su intriga en continuidad, pero su decrecimiento sólo expresa la dificultad del seguimiento de series tan complicadas, con narrativas subordinadas a la espectacularidad de sus premisas.


Mientras, las cancelaciones han empezado pronto.
Batacazos como el drama judicial "The Whole Truth", con Maura Tierney, o "Undercovers", de JJ Abrams, han sido retirados casi inmediatamente de la parrilla.


En el terreno del cable, ya anunciamos la ratificación del poco interés de "Caprica", mientras la AMC anunciaba una decisión lamentable.
"Rubicon", estrenada en verano y con buenos datos, no volverá para una segunda temporada.


Sin duda, la AMC ha decidido sacrificar la compleja y sesuda intriga de "Rubicon" para volcarse por completo en la producción de la más accesible "The Walking Dead".
En otros terrenos, la linda "Life Unexpected", de The CW, estrenada en enero y aplaudida como la mejor serie juvenil del año, terminará sin remisión durante los próximos meses.


En contraposición, los shows que llevan más años disfrutan de una salud inmejorable.
"Dexter", "The Big Bang Theory", "Anatomía de Grey", la franquicia "CSI", "Mujeres Desesperadas", "Smallville"; todas estrenadas en años fructíferos, quizá añorados por los que ahora quieren introducir savia nueva con el cambio de década.
Quedan algunas series por empezar, pero ya podría decirse que, en cuanto a estrenos, 2010 ha estado más muerto que vivo.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Julianne & Annette Are All Right


Uno de los quehaceres predilectos de la prensa cinematográfica consiste en la elaboración periódica de la lista de aquellas actrices que jamás han recibido un Oscar.
Suele ser una galería de talentosas señoras, que abarca desde los casos, ya legendarios, de Barbara Stanwyck o Glenn Close hasta nuestras dos queridas invitadas de hoy.


Aunque la estatuilla dorada parece gafada para muchas mujeres de Hollywood, ellas siguen deseando el Oscar y nosotros queremos verlas con la estatuilla en las manos.
Ya sabemos que los Oscars no suelen ser demasiado justos, sólo viven al calor del momento. Tampoco es una cuestión por la que estigmatizarlos por completo. Son una frivolidad, y no hay nada más que pedirles.


El éxito de la película independiente "The Kids Are All Right" ha abierto la necesidad, de una vez para siempre, de que Annette Bening y Julianne Moore se lleven sendos Oscars en la próxima edición.


"The Kids Are All Right" es una de esas películas modestas y bonitas, que acaban encantando al público y, poco a poco, empiezan a encontrar una mayor difusión y una posibilidad de acaparar altos honores de la industria.


A los que adoren los feel-good indies, donde todo el mundo es bueno, tiene buen gusto y dice cosas lindas sobre las relaciones familiares y románticas, "The Kids Are All Right" es la película que buscan.
Cuenta la historia de una pareja de lesbianas, cuyos hijos adolescentes deciden buscar al enigmático donante de esperma, el mismo que permitió involuntariamente la creación de esa familia moderna.


Sin duda, ellas son lo mejor de la película, bordando sus papeles con una eficacia devastadora, en el caso de Annette, y con una ironía fabulosa, en el caso de Julianne.


Quien diga que el cine no es lo que era sólo tiene que echarle un vistazo al puñado de peliculones en los que ha participado Julianne Moore.


Desde hace quince años, es gran favorita de media cinefilia. Se la adora por pelirroja y por excitante; es difícil decir cuál es su mejor papel, porque todos son sensacionales.


Este año, nos recordaba que no ha habido mejores pecas en la Historia del Cine; "A Single Man" hubiese sido una buena oportunidad para nominarla al Oscar por quinta vez.
Pero hay gente en esa Academia que debe estar un poco ciega.


La Bening siempre me resulta una mujer sorprendente. Porque siempre me olvido lo buena actriz que es, hasta que me lo vuelve a demostrar una y otra vez.


Con el caso de Annette, que ha hecho muy pocas películas, han confluidos dos fenómenos.
Por un lado, un asunto general y bien conocido: el cine norteamericano no tiene casi nada bueno que ofrecer a mujerones como ella.
Y por otro, durante mucho tiempo, Annette Bening ha sido simplemente la señora de Warren Beatty.


La consorte de Beatty, la que pudo sentar la cabeza del mayor campeón de las camas de Hollywood y la madre de sus cuatro hijos, Annette Bening es mucho más grande que todo eso.
Ha sido nominada en tres ocasiones, por papeles tan coloridos como "Los Timadores", "American Beauty" y "Being Julia".


Como sucede con Julianne, la Academia también ignoró un gran momento de Annette.
Su tour-de-force más reciente se debió a la alocada "Running with Scissors", donde, nuevamente, volvía a ser lo mejor del pastel.


Probablemente, para que no se dividan los votos, los productores de "The Kids Are All Right" presentarán a Annette en la categoría de actriz principal, y a Julianne como candidata para mejor intérprete femenina de reparto.


En cualquier caso, los entendidos aseguran que, de las dos actrices, Annette Bening tiene más papeletas para llevarse el premio en 2011.


Sin embargo, todavía es demasiado pronto. Y tal vez esta película, buena pero no contundente, y estrenada muchos meses antes de la oficiosa awards season, se olvide por entonces.
Al fin y al cabo, hay documentos secretos en Wikileaks con los que atiborrar la mente y no dejar espacio para mucho más.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Morbo


En el más estricto sentido de la palabra, alude a una situación enfermiza y malsana.
En su acepción cultural, el morbo podría ser definido como la irresistible atracción que suscita todo lo que sea ilegal, inmoral, desagradable, irracional, feo, trágico, blasfemo, violento o escatológico.
Por tanto, el morbo está asociado con los impulsos del inconsciente y con los dictados de las llamadas "bajas pasiones".


Lo que la sociedad piensa que está mal queda rodeado de misterio y dotado de magnetismo.
Lo prohibido se vincula a la pura curiosidad humana; excitarse ante lo desconocido es señal de tener un cuerpo en buen funcionamiento y una mente a todo tren.


El sexo es el gran pastel del morbo. Especialmente, cuando está teatralizado y ritualizado, como ya dijimos a propósito del sadomasoquismo.
Por tanto, el sexo morboso se llena de iconografías, de contenido psicológico, de inoportunismo y de ilicitud.


El morbo ha sido la raíz del exhibicionismo, el germen del incesto y el punto de partida de toda destrucción erótica, propia o asistida.
Cuanto más reprimida y trufada de tabúes esté la sociedad, más motivos de morbo encontrará. Y más grados de corrupción implicará su satisfacción.


La gente se excita con lo que no debiera, se siente culpable, se arrepiente, pero no puede evitar sucumbir al abismo.
La cuestión no es tirarse una raya de cocaína; es hacerlo en el baño de un bullicioso bar. Lo morboso no es meterse mano; es buscarse debajo de la mesa, mientras los otros no miran y se corre el riesgo de que se enteren.
El secreto induce a la idea morbosa. El ambiente oscuro, sucio, impropio, la hace aún más poderosa.


El morbo, a veces, ha sido el auténtico enemigo de la virtud. Qué buen chico es, pero qué poco morbo tiene el pobre.
Lo canalla coadyuva al factor de peligrosidad que debe lucir cualquier morboso.
Pero no sólo de riesgos evidentes vive el morbo, sino de ideas opuestas.
La candidez, la lindura, la compostura también pueden provocar atracciones. Qué ganas de quitarle los hábitos y corromper su bondad.


La oscuridad implica voltios de morbo. Por eso, el cine es morboso desde siempre.
Vive de insinuaciones, habla de los pecados del vecino de al lado y expresa la necesidad del público de asistir a todo tipo de atrocidades para saciar ciertos interiores más o menos ignotos.


La situación morbosa es un choque de trenes. Contrapone ideales de belleza con auténticas respuestas eróticas, opone la necesidad de paz con la sed de guerra.
El morbo vive y se cuece en tu interior. Conocerlo significa conocerte.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Sonrisas de Jake


Si se tiene un mal día, bien se puede recurrir a un remedio infalible: buscar la sonrisa de Jake Gyllenhaal en imágenes.


Todo parece mejor cuando se observa esa expresión de alegría angelical y belleza sobrecogedora, la misma que se deduce cuando Jake le encuentra la gracia a algo.


Cuando Gyllenhaal sonríe, el mundo es definitivamente otro.


Que Jake Gyllenhaal es uno de los hombres más bonitos del planeta es una verdad como un templo.
Durante largo tiempo, ha acaparado sin problemas los primeros puestos en toda lista de bellezones masculinos del show-business.


En muchas revistas de temática homosexual, ha sido el indiscutible top one. Tal vez, como incentivo para que cuente alguna posible bisexualidad.


O, quizá, por la deuda enorme que se le tiene por bordar un personaje tan importante como aquel Jack Twist.


Pero hasta para sonrisas de millón de dólares y miradas verdiazules tan deslumbrantes, las cosas no siempre están aseguradas.


Y, tras varios años. ha quedado claro que Jake no ha superado la estatura de las arriesgadas interpretaciones que brindó en títulos como "Donnie Darko" o "Brokeback Mountain".


Ya pronostiqué que el nene Gyllenhaal corre el peligro de quedar atrapado en esa marea de superproducciones hollywoodienses de escaso interés, mientras la lista de su hermana Maggie se labra una buena reputación en más favorecedoras segundas filas.


Este verano, Jake llegaba más greñudo y musculoso que nunca, a ritmo de "Prince of Persia: Sands of Time", una de esas películas que se desean ver sólo por él.


La película no arrasó como se pronosticaba, y se volvía a dudar entonces de la capacidad taquillera de Gyllenhaal.


Algunos dicen que es un poco soso; otros indican que la audiencia lo sigue identificando con el cowboy gay, y no hay nada más que hacer por él.
Él sigue a lo suyo, sonríe y continúa trabajando.


Hace justo un año, Jake terminaba con Reese Whiterspoon. Según contó la prensa corazonesca, ella no quería volver a pasar por el altar, y el amor de semejante pareja bombón no superó esa negativa.
Que venga a pedírmelo a mí, que le voy a dar un "sí, quiero" de lo más expresivo.


No hay nada perdido. Jake ahora navega soltero y sigue tan guapo como siempre.


Así lo vimos en su portada al desnudo del Entertainment Weekly la semana pasada.
El motivo: "Love & Other Drugs", comedia romántica, que lo reúne con Anne Hathaway.


Recordemos que la divina Hathaway fue su esposa en "Brokeback Mountain".


Ahora Jake nos cuenta cosas sobre su nueva película, de la manera que siempre debe exigirse a los hermosos.
Sin una prenda encima.