
Ella adoró 2009.
Kate Winslet recibía los piropos y los premios, con una industria nunca tan a sus pies.
La espabilada británica se llevó dos Globos de Oro, un Oscar deseadísimo y el cariño que merecía de sus compañeros y del público.

Mientras, Penélope Cruz se convertía en la primera intérprete española en recibir una estatuilla de la Academia de Hollywood, gracias a su testarudez y a Woody Allen.

Ha sido el gran año de su carrera, con Almódovar y Javier Bardem como sus perfectos caballeros.

En la mejor gala de los Oscars que se recuerda, Hugh Jackman fue maestro de ceremonias. La noche dio la victoria clara a "Slumdog Millionaire", que trajo exotismo y energía "Jai Ho".

Poco después, su pareja protagonista anunciaba un romance un tanto cantamañesco, mientras no dejaban de llegar noticias sobre el indignante destino de los niños actores de la película.

Legendarias parejas de la Meca del Cine anunciaron separación durante este año 2009.
Robin Wright y Sean Penn pedían divorcio, se reconciliaban y volvían a romper. Ella ahora tiene la necesidad de dar costura a una carrera irregular e interrumpida.

Mel Gibson terminaba con Robyn Moore, tras dos décadas de unión y siete hijos en común.
La semana pasada, nos llegaba la noticia de que Susan Sarandon y Tim Robbins han finiquitado otra relación larguísima y especialmente querida.

Los más jóvenes de Hollywood también conocieron el desamor.

Jennifer Aniston terminaba con el músico John Mayer, Reese Whiterspoon dejaba escapar a Jake Gyllenhaal, y Uma Thurman ponía fin a su compromiso con Arpad Busson.

Lindsay Lohan lloraba por las esquinas y por los tabloides, tras el fracaso de su relación con Samantha Ronson; amor convertido en culebrón de celos, peleas, reconciliaciones y órdenes de alejamiento.

Dos maromos desplegaron excentricidad. Christian Bale se puso como un basilisco con un director de fotografía, y la red difundió su ataque de histeria.

Mientras, Joaquin Phoenix dejaba el cine, abrazaba la música, olvidaba la maquinilla de afeitar y se comportaba de una manera decididamente extraña.

Bradley Cooper le dijo que no a la Aniston, para luego comprometerse con Renée Zellweger.

Drew Barrymore volvió con Justin Long, mientras Stephen Moyer y Anna Paquin ya no tenían miedo de desplegar amor y miraditas en fiestas y eventos.

Demi Moore y Ashton Kutcher se declararon adictos a dos fenómenos: las redes sociales y Susan Boyle.

En este año, nos preocupamos por la salud de Dennis Hopper y Maura Tierney, que pusieron parón en sus carreras para poder luchar contra el vil cáncer.

Fuimos a los juzgados con John Travolta y sus extorsionadores, con los presuntos culpables de la muerte de Anna Nicole Smith y oímos la sentencia definitiva que condenaba a Phil Spector.

Madonna viajó a Malawi y no cejó hasta adoptar otro churumbel que añadir a su colección.
Visitar Suiza no fue una buena idea que incluir en la agenda de Roman Polanski, y la justicia yanqui le daba finalmente caza, aunque no lograra extraditarlo.

Pero el año 2009 ha sido especialmente remarcable por su desoladora lista de fallecimientos, algunos demasiado prematuros, todos muy sorprendentes.
Karl Malden, Betsy Blair, Jennifer Jones y Bea Arthur tuvieron la suerte de morir viejos, felices y con la sensación de la vida bien vivida.

Otros, en cambio, sucumbieron a los inescrutables dictados del azar.

Michael Jackson moría de la misma manera que había existido: rodeado de exceso. Su noticiadísima muerte encontró un contrapunto tremendo en un funeral televisado, donde debutaron mediáticamente sus tres hijos.

Para Patrick Swayze y Farrah Fawcett, la crónica fue de dos muertes anunciadas.

Farrah se marchó linda y triste, con un hijo en la cárcel y una familia sin posibilidad de arreglo.
David Carradine aparecía colgado en Bangkok y, ante el misterio, se sucedieron las más floridas teorías.

Se fueron también dos hombres de puro cine: John Hughes, el maestro de las teen movies, y el fotógrafo Jack Cardiff, la más arrebatada paleta de color de la Historia del Cine.

El corazón se detenía para el cantante Stephen Gately y también para la actriz Brittany Murphy; la pregunta inevitable fue desde cuándo los treinteañeros sufren este tipo de infartos.

Pero nuestro corazón se nos encogió cuando el más absurdo accidente de esquí se llevaba sin contemplaciones a la maravillosa Natasha Richardson, una sonrisa, un espíritu y un talento, de los que nunca tuvimos suficiente.

Pero si Elizabeth Taylor pudo sobrevivir al 2009, el show-business también fue capaz.

En este 2010, "Gossip Boy" seguirá trayendo lo mejor de la actualidad y las noticias más interesantes de nuestras estrellas cinematográficas y televisivas.
Y, siempre, Stay tuned!