domingo, 8 de noviembre de 2009

Uma


Rubia postinera, indispensable presencia durante la década de los noventa, Uma Thurman ha sobrevivido con elegancia a los embates de una carrera terriblemente irregular.


Quizá ya sea consciente de que siempre ha sido más una tía glamourosa que una gran actriz.
Pero un director clave de nuestro tiempo la quiere con locura, y Uma puede estar feliz y satisfecha.


Ser Cécile de Volanges para "Las Amistades Peligrosas" fue su momento decisivo, allá por 1988.


La Thurman se hizo promesa juvenil y, por entonces, compartía matrimonio y ambiciones con el también pujante Gary Oldman.


La popularidad de Uma no fue inapelable hasta que se puso una peluca negra, bailó con Travolta y se equivocó de bolsita de droga en "Pulp Fiction".


Su felina interpretación de Mia Wallace, esa mujer que resulta fatal hasta para sí misma, le dio una nominación al Oscar y la categoría de actriz de moda.
En aquel momento, todos querían a la Thurman, símbolo de un cine independiente que, gracias a Quentin Tarantino y los Weinstein, podía ser taquillero.


El idilio se repitió en "Beautiful Girls", otro éxito indie y comedia predilecta de toda una generación.
Uma estaba bellísima y adorable, una ecuación que sólo ella sabe calcular.


No obstante, el blockbuster fue territorio impío para Uma.


Dispuesto a convertirla en estrella, Hollywood la embarcó en dos superproducciones: "Los Vengadores" y "Batman & Robin".
Como bien sabemos, los dos títulos fueron unos castañazos comerciales que todavía resuenan y también dos bonitos ejemplos del cine más malo que se ha hecho jamás.


Uma salió descalabrada y escaldada. Cómo una chica tan cool como ella pudo lanzarse a esa dragqueenesca Poison Ivy es un asunto que sigue siendo inexplicable.


Tras el huracán, Uma pidió calma y la obtuvo. Se casó con Ethan Hawke, tras coincidir ambos en la estupenda "Gattaca".
Entonces, volvió a interesarse por las películas pequeñas y se centró en su nueva familia.


Pero no lloramos la pérdida, porque la Thurman volvió. Y de qué manera.


Mono amarillo, acero japonés y unas ganas tremendas de acabar con Lucy Liu, con Vivica A. Fox, con Michael Madsen, con Daryl Hannah y, por supuesto, con David Carradine.
La Novia quería venganza, y el resultado fue la fascinante y controvertida "Kill Bill", el retorno de Tarantino por partida doble.


Uma se dejó la piel en "Kill Bill", película impensable sin su protagonismo.
Y el gran Quentin sólo pudo expresar lo mucho que había venerado siempre. La llamó musa y ya la quiere para una tercera parte, que verá la luz dentro de cuatro años.


El éxito de "Kill Bill" coincidió con su divorcio del guapo Ethan Hawke, por lo que su comeback supuso una victoria agridulce.
Ahora, repuesta y con ganas de mucho más, la Thurman se ha prometido con el financiero francés Arpad Busson.


Ve el futuro con claridad y mantiene esa expresión tan digna de confianza.


Porque Uma es la única chica guapa de la que deberíamos fiarnos.

2 comentarios:

MFAL dijo...

Su interpretación de La Novia puede que sea lo mejor del cine!!!

chika migraña dijo...

Le envidio maaaal los maridos.... Gary es el malo más bueno para mi, tiene esa mezcla de locura y maldad que me atraen xD y Ethan fue el primer hombre que consideré perfecto cuando, chiquilla yo, lo vi en "Grandes esperanzas" con la Paltrow...