sábado, 31 de enero de 2009

Hurt


William Hurt fue uno de los actores realmente trascendentes de la década de los ochenta, y también una de sus víctimas.
Una sucesión de memorables interpretaciones lo llamaban a un estrellato que se ha prestado esquivo y, de resultas, una carrera que no estuvo a la altura de las expectativas.


Desde su debut en "Altered States", la imagen de Hurt es la de un hombre tranquilo, estudiado, de suave atractivo, pero poseedor de una psique de lo más turbulenta.
Así, en "Fuego en el Cuerpo", era un pacífico abogado hasta que se desequilibraba por pura pasión hacia Kathleen Turner.


En "El Turista Accidental", la muerte de su hijo lo rompía por dentro y ofreció un vívido retrato de la depresión masculina.
Pero quería ser camaleónico y le dieron un merecido Oscar por la interpretación de su vida.


En "El Beso de la Mujer Araña", era el extravagante homosexual que escapa de la realidad de una prisión brasileña evocando el glamour de una película olvidada.


Sin embargo, bien sabemos que los noventa no fueron tan boyantes para William Hurt y, salvo excepciones, su figura se cernía entre el olvido y los papeles secundarios de las superproducciones.
Definitivamente, había un gran trecho desde "El Beso de la Mujer Araña" a "Perdidos en el Espacio".


El culto por William Hurt se renovaría con su breve, pero impactante, aparición en "Una Historia de Violencia", que lo devolvió a la pelea por el Oscar casi veinte años después de su última nominación.


Quizá ya no tenga la responsabilidad de ser el actor del siglo, como querían sus admiradores en otros tiempos.
En cualquier caso, lo último de Hurt ha sido volver a lo que mejor sabe hacer: el intelectual perturbado.


Esta vez, para la segunda temporada de la serie "Damages", donde se reencuentra con Glenn Close, compañera de generación y con la que compartió protagonismo en "The Big Chill", allá por 1983.