martes, 16 de diciembre de 2008

Hollywood vs. Europa


Sociología de cinematografías. El tiburón blanco contra los peces de colores, Hollywood el Grande contra el cine europeo. Una relación larga, llena de envidias manifiestas, indiferencias mutuas, intentos de acercamiento y una evidente diferencia de estilos.
Hoy los comparamos con dos ejemplos específicos.
Sugar Kane contra Valentina Gherardini. Es decir, la Marilyn Monroe de "Con Faldas y a lo Loco" (Some Like It Hot) contra la Monica Vitti de "La Notte".


La adorable Sugar Kane toca el ukelele en una banda femenina que viaja en tren desde Chicago hasta Florida, mientras la misteriosa Valentina se pasea insinuante en las sombras de una fiesta milanesa.


Sugar y Valentina desean el amor y ambas han sido dañadas previamente.
Sugar es más optimista; sigue entregándose totalmente y confía en el final feliz.


Valentina tiene un miedo visceral; el horizonte se presenta difuso y el tedio de la incomunicación la deja exhausta ante Giovanni, el hombre que se le aparece.


La inocencia de Sugar queda patente cuando observa diamantes reales. "Seguro que valen su peso en oro", dice.
Valentina, que debe saber todo sobre el estilo y las piedras preciosas, vive absorbida por ese lujo burgués que se antoja eventualmente mediocre.


"¿No me vas a preguntar si estoy casado?", le dice el millonario del yate a Sugar Kane. "No me interesa", responde ella. "Bueno, pues no lo estoy", asegura.
"Oh, eso sí que es interesante", concluye Sugar.


En cambio, Valentina ya sabe el estado civil de Giovanni. En realidad, su mujer está en la fiesta, tan perdida y aburrida como ella, decidida a preguntarle su edad e invitarle por cortesía a una cena en su casa.


Un giro de la trama de equívocos deja a Sugar con el corazón roto y canta "I'm Through with Love" para su audiencia, entre las lágrimas del desamor. Pero no hay nudo sin desenlace. Y ya lo sabíamos: para Sugar, siempre habrá final feliz.


La historia de "La notte" no se resuelve, porque no hay confianza en ninguna solución.
"Esta noche, me habéis tratado como un trapo", sentencia Valentina, cuando su flirteo ha significado su propia humillación y, en cambio, sólo un mínimo aporte al rencor que se tiene ese matrimonio que ha jugado con ella.


Ambas representan una asociación común del cine y el arte mundial: la mujer y el sexo. Sugar, la pícara ingenua y la súper sex symbol del siglo, fruto natural de la represión del público que la mira.
Valentina, versión indudablemente avanzada de la mujer deseada, ya sabe que en el sexo no hay ninguna respuesta.


Entre la comedia hollywoodiense y el inclasificable silencio de Antonioni, hay distintos grados de esperanza vital, de ambición artística y de complicidad con el público.
Hollywood se presenta como la garantía de la bendita inocencia, del cuento de hadas con final feliz, de las alegrías del capitalismo, de la osadía calmada, de la sexualidad obvia y de la chispa absoluta.


Mientras, el cine europeo es el aval de la calidad, del director como escritor, escultor y fotógrafo, de la profundidad introspectiva, de las ruinas morales, del escaso sentido del humor y del cinismo ante los valores y los sentimientos populares.


En esta catfight, es mejor no proclamar vencedores, sólo degustar ambos platos por igual y con la misma proporción.
En cualquier caso, gana Europa, porque Billy Wilder, director de "Some Like It Hot", era alemán. Y es bien sabido que todos los grandes de Hollywood eran emigrados del Viejo Continente.

4 comentarios:

.?. Ŀ-Kitsch ?.? dijo...

La última foto me ha desarmado ajaja no sé si es el blanco y negro, las curvas bien marcadas y llevadas con elegancia extrema pero veo las películas antiguas y me enamoró de sus protagonistas.

Muchas mujeres ahora reclaman personajes femeninos con más peso en el argumento, pero creo que nadie ha sabido adaptar la idea. Sólo basta con ver la mayoría de heroínas actuales, dan pena...

Bueno.. quizas divago un poco, tampoco soy muy cinéfilo.

Hace poco leí decir que el emjor cine sería la esencia Europea con el presupuesto de Holliwood

Saludos

RFP dijo...

Mi niño, ¿Antonioni como ejemplo? Te podías haber buscao a otro... no me das más que disgustos... aunque evidentemente esta catfight estaba más que ganada de antemano. Europa siempre fue un poco más completita en casi todo, aunque hay que reconocer que Hollywood dio buenos productos (cada vez menos, eso también). Por cierto, respecto a la anterior entrada, no se si es ahondar en lo kitsch, aunque me temo que directamente hortera, pero échale un vistazo:
http://quemeperdonetuperro.blogspot.com/2008/12/ya-llegan.html

Zinquirilla dijo...

Antonioni seguro que es un gran director, un gran artista. Pero en lo que a mí se refiere, soy incapaz de mantenerme despierto.

Billy Wilder dixit.

Josito Montez dijo...

Qué delicia de fotos, RFP. Si Antonioni decorase así sus películas, seguro que Billy y Zinqui se quedaban con los ojos como platos. Insomnio asegurado!