domingo, 4 de mayo de 2008

Julie


En el Hollywood de los sesenta, Julie Andrews entró como un huracán. Con su belleza patricia y su capacidad de hacerlo todo, Julie presumía de ser prácticamente perfecta.
Y el ejemplo fue su espectacular debut. "Mary Poppins" le dio el Oscar y una perpetua fama mundial. Julie sedujo como ninguna, aportando enigma, diversión e incluso sex appeal a la institutriz de tus sueños.
Jack Warner no la quiso para "My Fair Lady", a pesar de que Eliza Doolittle era el papel que la había hecho famosa en Broadway.
La Academia castigó la elección de Audrey Hepburn, privándola incluso de nominación ese año, y le dio el premio a la Poppins de Julie.


La Andrews se americanizaba y el público le entregó su corazón con su siguiente papel importante: la novicia Maria, a golpe de Alpes suizos y niños cantores, en esa emblemática opereta guilty pleasure llamada "Sonrisas y Lágrimas" (The Sound of Music).


Maria afianzó a Julie Andrews como una estrella taquillera. La Fox la vio como su última salvación, su apuesta segura.
Mientras Liz, Natalie y Audrey daban problemas a los estudios, Julie cantaba, bailaba y hacía ganar millones en una época de fracasos.


Sin embargo, la condición de salvadora de la Andrews duró muy poco.
Empezó la década de los setenta con dos batacazos monumentales. Eran "Star!" y "Darling Lili", dos lujosos mamotretos, que ofrecían las tres variables de la superproducción musical de la época: carísima opulencia, opresivo metraje y ruinosos resultados.


La fórmula se había agotado para Hollywood y para Julie, pese a que ésta seguía estando en plena forma.
Blake Edwards, que la dirigió precisamente en "Star!" y "Darling Lili", se convirtió en su marido.
Y juntos planearon esa histérica venganza contra Hollywood llamada "S.O.B.", conocida por ser la película donde la Andrews enseña las tetas.
Todavía quedaba una última parada para ambos en lo que a éxito se refiere. En el clásico tardío, "¿Víctor o Victoria?", la Andrews volvió a conquistar al mundo entero en una comedia genial, con todo el mejor estilo Blake Edwards.


Y, junto con la novicia Maria, su Víctor/Victoria reafirmó a Julie como un icono gay y lésbico de primera magnitud. Marlene Dietrich y ella son quizá las únicas divas que han aunado el interés tanto de hombres como mujeres homosexuales.


Ahora sigue con Blake Edwards, reapareció en cine para "Princesa por Sorpresa", lleva encima un considerable estiramiento facial y nos partió el corazón cuando aseguró que ya no podía cantar.


Abre los brazos, da una vuelta de 360º, adopta cara de éxtasis y repite conmigo: The hills are alive, with the sound of music!.
Sí, amamos a Julie por encima de todas las cosas.

3 comentarios:

ZINQUIRILLA dijo...

holaaaa!!

acabo de venir de un finde muy my guay jeje y con toda la emocoióooon del mundo (pero shsss que no se enteren mis zalameros del bloh que he triunfao tonight)

y como tengo la ¿mala? costumbre de dejar orenata encendío: he actualizao el blog para ver visitas, he dejao un mensaje de msn a una amiga pa contarle tema triunfo jiji, he pasao por un blog de trivial cione para comprobar que acerté la peli, señal de cómo marcharía el finde y no podía dejar de visitarte.

me encanta que hables de Julieeee

mañna lo leeré mejor (esto es, sin la tajada que llevo encima) y me voy ya antes de acostarme con el rimmel puesto.

muchos besos, que aún me queda por repartir :p

sangreybesos dijo...

Y la verdad es que en "S.O.B." tenía unas pe... ¡ejem! unos senos estupendos.

reinadecapitada dijo...

chim chim chimenea chim chim chimenea chim chim chi-ree